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Who wants flowers when you're dead?

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Querido K.:

Quizá te sorprenda que haya dejado pasar los días sin escribir nada sobre la muerte de Salinger. Llego tarde para el obituario, pero a tiempo para escribirte estas líneas reposadas. No he dejado de pensar en The catcher ningún día, y como resumen de esos pensamientos diré que no me siento especialmente atraído por el escritor, ni me interesa todo eso de la muerte de Lennon. Lo que de verdad me importa y me emociona es el libro.

Creo que no exagero si digo que El guardián entre el centeno me cambió la vida. Lo leí por primera vez como tarea de la asignatura de Ética de 4º de la E.S.O., a cuyo profesor dediqué un capítulo en DUDAS. Tuvimos que entregar un trabajo sobre el libro, y esa fue la primera vez que de verdad analicé una novela. Aquel fue un curso inolvidable. Pensando, escuchando y escribiendo sobre la supuestamente deficiente traducción de Carmen Criado me enamoré del libro, es decir, de la literatura y de la vida.  

Ahora que han pasado algunos años y muchos libros sigo pensando que es una de las mejores novelas que ha caído en mis manos. Todo me parece perfecto: la estructura, el enfoque, los personajes, la voz. Qué inteligente debió ser Salinger.
 
Pero no sería sincero si hablara solamente de los aspectos “técnicos” de la novela. Creo que ya te lo he contado alguna vez: me resulta imposible llegar a las últimas páginas sin un nudo en la garganta y una humedad en los párpados. Como supongo que te ocurre a ti también, no puedo evitar sentir que me caigo en la caída de Holden y sufro con el dolor de esa alegoría triste del paso a la madurez. Yo no quiero que Holden crezca, no quiero que abandone su ingenuidad y su luz y su frescura y no quiero que le contamine ese mundo absurdo de los adultos, pero no puedo hacer nada por impedirlo. Y sufro leyendo mi libro favorito.

Ultimamente en vez de releerlo lo escucho. Me descargué el audiobook y lo pongo en el coche mientras voy al trabajo, por aquello de acostumbrar el oído al inglés. Por lo demás, vivimos haciendo malabarismos para no caer por el precipicio. Suerte que algunos tenemos guardián.

En fin, espero que sigas con salud. Un abrazo,
Daniel

Labordeta y el parlamentarismo

Recientemente he leído Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados, el libro en que José Antonio Labordeta repasa sus dos legislaturas como diputado por Chunta Aragonesista. Aparte de la simpatía que este personaje me despierta por tantas cosas (porque iba al Congreso en metro, por la serie Un país en la mochila, por poner en su sitio a los caciques de la derecha) la impresión final que me deja el libro es de desconsuelo. El retrato del rodillo durante la mayoría absoluta del PP que hace el cantautor es desasosegante, como también lo es la práctica inoperancia de los grupos minoritarios. La idea que se filtra de todo el libro es que los mecanismos del Parlamento son ineficientes, caducos, absurdos. En muchos casos parecen responder a un intento por mantener viejos privilegios, a un rancio borreguismo de “colocaos”. Pero dejemos sitio a las palabras del propio Labordeta:

Sobre el Debate de Investidura (Mayoría Absoluta del PP):

El Señor Candidato estaba a mi derecha, en su banco azul, y pasaba de mí (pasaría toda la legislatura) mientras escribía con un boli en un cuadernito de tapas de cuero negro. Elevé el tono de voz por si no me oía. Se detuvo un instante, me miró, hizo una mueca de humor amargo y siguió con su cuadernito y sus anotaciones. Después le dije: "Señor Aznar, no le vamos a dar nuestro apoyo, porque su ideología política no corresponde a ninguna de estas cuestiones." Ni se inmutó. Siguió con su cuadernito. Nunca supe si fue desprecio o ignorancia hacia mi persona y hacia los que me habían llevado hasta allí.

Sobre la Comisión de Peticiones:

El trabajo consistía en charlar un rato con el presidente (...) A mí aquello me pareció una estafa desde el primer día. Lo absurdo es seguir manteniendo esa ficción de legalismo populista e inservible.

Sobre la imposibilidad de aprobar una Proposición No de Ley:

Conseguimos sacarla adelante porque varios diputados del PP andaban por otros lares, (...) Un mes después el gobierno la echó por tierra. Ese día volví a entender el fraude de muchos de los procesos que se llevan a cabo en el parlamento.

Cuando me hartaba del tedio burocrático, de atravesar pasillos, subir o bajar escaleras y  naufragar en los ascensores con colegas de otros partidos, me llenaba de valor y, sacando fuerzas de la ignorancia, presentaba una Proposición No de Ley para que algún Ministerio atendieran una necesidad concreta. Como tenía pocos votos  (el único que me apoyaba era el diputado de IU), mi Proposición No de Ley se iba al garete y, si salía de la Comisión y se iba al ministerio correspondiente, se perdía por los despachos. Si algún día me encontraba a un subsecretario en la cafetería del Congreso y le preguntaba por aquella PNL, me miraba, sonreía y, con la boca todavía llena del último trozo de tortilla de patata me decía:

- Recuérdamelo mañana

Sobre la tardanza de los Ministerios en responder las preguntas por escrito:

A los becarios no les dejan contestar, porque lo hacen de manera muy rápida y podrían iniciar a los diputados. La lentitud es una forma de sabiduría.

Sobre la derecha:

Las gentes de la derecha le meten poca marcha al Código Penal por si alguna vez acaban detrás de los barrotes.

En este país hay mutilados de guerra y puntos cojos.

Nacionalistas de centro, o sea los nacionales.

Sobre la alternancia:

Muchas veces tras mis comparecencias la gente del PSOE aplaudían porque decía lo que ellos no se atrevían a decir, por si un día llegaban a ser Gobierno.

A modo de conclusión:

Ya con el tiempo superado, me doy cuenta de que mi visión de los aspectos interiores de la res pública no tiene nada que ver con la realidad: soy un ingenuo, un gilipollas que se cree que todo lo que supone que es bueno para las gentes, los países y los mares.

Las 80º De Las Mejores Diapositivas De Grouchoo, Serie Camino Perdido por Madrid (71-80): Pajarito

La 80º De Las Mejores Diapositivas de Grouchoo, Serie Camino Perdido Por Madrid (71-80): Pajarito, La acera como tumba.  



Pajarillo muerto en mitad de una acera de Madrid

Sé que Quizá muchos de ustedes no le darán importancia a este pajarito, qué les parecerá absurda la diapositiva, quizá macabra o quizá nada, lo que sí estoy seguro es que si lo lee Ouka Leele lo comprenderá (me contó en un curso que le pidieron los del Banco Santander una foto suya pintada, de toda su extensa obra eligió para entregarles una foto pequeña  en la que aparecía un pajarito muerto). Seguramente que piensen que es simplemente un pajarito muerto  en cualquier calle de Madrid, realmente es eso un pajarito muerto encima de la acera. Tampoco  nunca comprenderán ustedes mi interés por él, por el simbolismo que transmite, por la energía que provoca, por el destino poco discreto de su muerte. Demasiado esfuerzo o demasiado loco el artista en su vigilia para sentir y entender. Quizá esta instantánea es más común para tí, P. Daniel que fuiste barrendero (como bien explicabas en tu maravilloso post  Diario De Un Barrendero: Pajaritos), quizá me equivoque y me entiendan todos ustedes, llegando a sentir cosas que yo no imaginé. Ojala, pero sé que dentro de diez minutos ya ni lo recordarán. 

Algunas de las mejores fotografías de Grouchoo.

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PARQUE LOS NOGALES DESDE MI TERRAZA



Llevo toda la vida observando la calle desde el salón de mi casa, tengo la manía nada más levantarme de saber cómo está el tiempo en mi barrio, cómo se ve de transitada la calle desde mi terraza, si alguna nube inundará mi mañana solitaria.

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Desde mi terraza de Parque Los Nogales Diciembre del 2009- Enero 2010

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Se podría decir que estás fotos son mis ojos en instantes del día determinados. Según lo que vea aquí me siento de una forma  u otra, a veces me quedo apoyado en el cristal que da a la terraza, viendo pasar a los vecinos, mirando el circular de los coches, la felicidad de los niños jugando en los parques, los cahavales haciéndose hombres con sus motos, perdido entre mis recuerdos, escuchando el vacio ensordecedor de la nada, mirando eso, la nada pero intentanto compreder algo del todo. En estos momentos la vida se me pasa a través de estas cuatros paredes blancas, y yo que siempre soñé que a esta edad iba a estar viajando como un paria por el contiente Latinoamericano, conquistando un mundo de aventuras, mirando a los ojos mis sueños. Y sin embargo cada mañana sigo viendo lo mismo, permanentemente, ese edificio con terrazas de decoración algo anarquistas, delante de unos coches de clase media (esa clase a la que pertenezco tan orgullosamente).




Desde mi terraza de Parque Los Nogales (vertical)


La cultura popular: El bakalao

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Hay mucha gente y avanzamos con dificultad por una pista apenas iluminada. Vamos con mucha precaución para no meternos en ningún lío, hasta encontrar a nuestros compañeros, que ya nos saludan y nos acogen en su recinto amistoso. Cierro los ojos y respiro ese olor dulzón propagado por la máquina de humo. Una voz electrónica repite música-música-música sobre una base casi orquestal. Abro los ojos y veo a Javiérez sonriendo, nos miramos y no hace falta decirnos nada, llevamos toda la semana esperando este momento y sólo queremos sonreír y disfrutarlo. Ahora nos rodea una energía contenida, una inquietud latente que estalla un instante después, al ritmo del subidón que hace vibrar a toda la discoteca. Cada vez que un flashazo del foco los ilumina veo a diez o quince de los nuestros pegando brincos con una sonrisa que no les cabe en la cara, los veo como a cámara lenta hasta que vuelvo a cerrar los ojos y me concentro en las embestidas de la música en mi pecho, en el temblor del suelo bajo mis pies.


Hay algunos videos de aquello en youtube, pero no me reconozco entre esa panda de malotes haciendo el mono. Sólo cabe recordarlo en clave personal, fliparse en una tarde de sábado mezclando una sesión en el ordenador. La adolescencia, con su patetismo y su desorientación, es un territorio perdido al que quiero volver. Busco en los armarios, en el bául de los recuerdos y en la caja de herramientas. Al final encuentro la que me hace falta. Entonces cierro los ojos y pongo la ficción a galope.

Las 79º De Las Mejores diapositivas De Grouchoo, Serie Camino Perdido por Madrid (71-80): Pobreza, mucha pobreza

Las 79º de las mejores diapositivas de Grouchoo, de la Serie Camino perdido del amor  por Madrid (71-80): Pobreza, mucha pobreza

Madrid tiene mucha pobreza I

Diapositiva I. Paseo del Prado, junto Burger King y enfrente del Museo del Prado.

Madrid tiene mucha pobreza

Diapositiva II.  Paseo del Prado, junto Burger King y enfrente del Jardín Botánico.

 

Zapatero esperando algún cliente en la Gran Vía

Diapositiva III. Gran Vía, creca de la Plaza De Callao.

Vagabuendo durmiendo en el Paseo Extremadura (año 2009)

Diapositiva IV. Paseo del Prado, cerca de lo que era el Río Manzanares.

 Gente viviendo en el Aeropuerto de Barajas, año 2007

Diapositiva V. Viviendo en el Aeropuerto de Barajas .

 

Dos toxicómanos en la Línea 1 del Metro de Madrid

  Diapositiva VI. Línea 1 (color azul) del Metro de Madrid.

Cada vez veo más pobreza por Madrid, más gente pidiendo, mas vagabundos sobreviviendo, más familias con problemas económicos, más toxicómanos echos polvo, más dinero negro invisible. La crisis se extiende por las capas bajas y medias (y algunas pudientes pero están son las menos).

Antes relacionabamos la inmigración con la pobreza, pero no nos engañemos acepta a todos todos, nacionales o extranjeros, negros o blancos, cualificados y no cualificados, jóvenes y no tan jóvenes. España tiene un problema que no se plantea resolver a corto plazo, se está empobeciendo a velocidad de vértigo y por lo que veo en sus calles los más desfavorecidos son los que más lo pagan.

Este post va dedicado a los débiles, los hambrientos, los parados, los desinformados, los desengañados con el sistema, los toxicómanos. Pero sobretodo a los que buscan soluciones dignas en su vida, los que no se dejan explotar, los que ayudan a los demás por nada a cambio. 

Algunas de las mejores fotografías de Grouchoo.

Ya queda menos

Seguimos SIEMPRE ALERTA 

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Prohibido

Señal de Prohibido en Lisboa, Portugal 

Pájaros de plomo entran para posarse entre los sentimientos

las ramas de mis brazos no son capaz de levantar el vuelo

mis pies se convertieron en barro con las lluvias del invierno.

De fondo más allá de las hojas y las luces:

el murmullo del Adiós Muchachos en un disco de vinilo de Gardel,

Mi idea,

perdida entre las copas:

todo fue por un sueño,

Mi perdición,

entre las raíces:

laberintos que no tienen dueño

Al final cuando todo ya es oscuridad:

------------ILUSIONES--------------

torciéndose hasta convertirse en remolinos de viento,

en el fondo,

pasado el bosque,

más allá desde dónde el cielo no llega

vi un cartel:

PROHIBIDO, encender fuego.

Indice de poesías

Bunbury versionando a Jeannette

Permanezcan a la escucha

¿Qué está pasando?

Algo se está cociendo...

SIEMPRE ALERTA

Les recomendamos que sigan

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