Archivo: Marzo 2009
Inspirando a Marcos (y 2)
[continuación de Inspirando a Marcos (1)]
...pero pronto nos hicimos amigos de tertulia y quedábamos los fines de semana para dejarnos música y hablar ya de paso sobre temas diversos que nos interesaban. Es increíble como los años han pasado con tanta rapidez, lo que estoy contando me parece que se trata de hace unas pocas horas y que antes de conocerle ya éramos amigos. De hecho siempre le traté como a un amigo de la infancia.
Durante el primer año de universidad me convertí por fin en amigo de verdad de Carlos. Íbamos a Derecho y a Caracciolos, estudiábamos muy poco y nos llenábamos el uno al otro de pájaros la cabeza. Hablaba con él de todas las cosas y con toda la sinceridad que no solía hablar con mis amigos: música, libros, política. Era mi contacto real con el mundo cultural que tanto había yo ya husmeado en los periódicos, en los libros, en el instinto que los dos llevamos dentro de leer los libros que nos llaman y escuchar las músicas que nos emocionan y ver las películas que nos deslumbran. Carlos tenía (y tiene) el lirismo que a mi me faltaba, la fuerza poética que inunda su obra...
Lo que viene después seguramente lo sabrán, y si no lo saben no les interesará mucho. Lo único que le puedo decir, es que hay amig@s que se van y otros que vienen, pero los que se quedan como Daniel, Marcos, Javi, Albertito son un tesoro incomparable.
Cuando fui a su casa comprendí un poco más los porques, las causas de que Carlos fuera un punto y aparte en mis amistades. La cara del Che en el salón, y sobretodo los libros, videos, cds, dvds, vinilos y cintas que poblaban su salón, su habitación y la habitación de sus padres, convertían la casa en una magnífica selva de cultura, en un universo fabuloso donde sonaba la música de la minicadena a la vez que el sonido de la tele mientras su padre hojeaba un libro en el sillón.
El DUDAS fue una idea que ha acabado por cristalizarse y explotar como la felicidad que provoca en un Abuelo su primer nieto, después de dos años de trabajo intermitente y unas cuantas correcciones. Su final ha sido por culpa del tipo de ojitos pequeños que me debatía cualquier asunto por mínima trascendencia que tuviera y por este Erasmus que veía que se acercaba de fecha.
Creo que el largo proceso, jalonado de desayunos literarios en días invernales y soleadas tardes de café, nos ha cambiado a los dos. Trabajar en un proyecto con Carlos es algo bello y difícil. Por un lado me desesperaba su caótica forma de hacer las cosas, todo a la vez, nada a fondo, 10 proyectos simultáneos que se estorbaban mutuamente y hacían que el libro no se terminase nunca.
Al final la última tarde que me quedaba antes de irme a estudiar a Portugal, mientras hacia la maleta, me despedía de los amigos y escuchaba los nervios de mi madre, finalizó está obra esperada por todos.
Por otro lado es un placer trabajar con un tío que le llamas un día cualquiera por la noche y te manda energía por el auricular, que te llena de ideas, de las ideas que a él le estallan y le salen por los poros, que abres su blog y hay un lirismo, un acento que te pega un chispazo en el cerebro.
Siempre me quedará de Daniel y el libro las charlas en cualquier cafetería del centro, los intermedios en la biblioteca, los libros regalados, los abrazos dados, la amistad entre nosotros y nuestros respectivos grupos de amigos. A decir verdad, parece ser que el destino entiende sobre la teoría del big- bang e hizo que nuestras vidas se cruzaran.
Inspirando a Marcos (1)
Ahora que ha pasado el tiempo, vengo a sacar unos textos del baúl del libro DUDAS. Para la preparación del video, Marcos nos pidió a cada uno de los autores un breve texto sobre cómo nos habíamos conocido y sobre nuestra amistad. Extraigo algunos fragmentos, los entremezclo y los copypasteo, por si a alguien interesa.
[Carlos Fdez. en rojo, Daniel Carrillo en cursiva]
Hace tiempo que conocí a aquel chico de estatura más bien pequeña, con las orejas para fuera y unos ojitos redondos y pequeñitos. Fue en el Instituto Ignacio Ellacuría.
Después le veía de vez en cuando por el instituto y nos poníamos a hablar con la excusa de los Héroes del Silencio, hasta que llegó un día que quedamos para pasarnos cintas de maquetas o conciertos inéditos.
La sonrisa la tenía irónica y pronto me habló con elocuencia de ideas extravagantes que podían aclararse para pasar tímidamente a intelectuales. La forma de expresarlas y dejarlas en el aire sueltas como pájaros domados sin su jaula le daban un ritmo a veces violento y otras veces vacilante que me provoca cierto interés
Carlos era un personaje típico del instituto, de esos que todo el mundo conoce de vista y cuando les dices si coño, seguro que sabes quien es, un tío que va con las gafas de John Lennon, te dicen ah si, sí.
Quizá estoy exagerando y simplemente era como yo, un alumno más de tantos, y por casualidad o por malabares del destino me crucé con él y resultó ser el cordón que necesitaban mis zapatos viejos para amortiguar mi ritmo de vida desequilibrado pero bastante idealista, comparable con aquellas fotografías en blanco y negro con grano gordo
Poco a poco empecé a juntarme más con él. Quizá el momento clave fue una noche de verano en la que nos lo encontramos al lado del puente de mi barrio, acababa de llegar de un viaje que iba a ser sólo a Cádiz y acabó siendo a África. Estuvimos quizá 2 horas allí mismo, escuchando sus bellas narraciones, seducidos por el mítico personaje de Mariano, viajando con la mente en trenes que atravesaban Marruecos, durmiendo en azoteas gaditanas y moriscas. Todo era diferente en las palabras de Carlos
En aquella época yo tenía unas gafas doradas, pequeñitas y redondas, el pelo largo y una ropa parecida a la que venden en los rastrillos de 2º mano. Por eso y quizá por mi entusiasmo no encubierto por The Beatles me llamaban Lennon en el Instituto
Ahora, años después, sigo pensando que es una de las cosas que más aprecio de él, escuchar sus anécdotas contadas con su estilo peculiar, que convierte un simple acontecimiento en una aventura fascinante. Después de las aventuras de Marruecos me ha contado muchas otras cosas con esa tensión mitológica
(continuará)
Crónica de un día en bici por D. Diego Rueda
Al llegar a una rotonda, torcemos a la derecha pasando por el recibidor y el salon de la prostituta desdentada de la rotonda de la vieja nacional. Afortunadamente cuando entramos en su dormitorio (el tunel debajo del puente), la GACELA, no se encuentra haciendo ningún servicio y de hecho no la vemos por las proximidades.
Tras descender una ligera cuesta, salpicada de un sin fin de CLINEX caldosos de amor, llegamos al primer obstáculo...el TOROTE. Kikilote se descalaza y lo cruza a nado, con el agua por los tobillos. Abelino se aventura con la bici y a dos metros de la orilla pierde el equilibrio y tiene que atravesarlo tambien a nado. Sin-pancreas y Don motivado, lo pasan tambien a nado. Una vez alli nos dedicamos a explorar las sendas que por alli se nos presentan.
Tras llegar a un lodazal, damos la vuelta y vamos hacía el Viso. Llegamos al Rancho y vemos una simpática cuesta, que nos invita a probar nuestras fuerzas. A mitad de ella decidimos hacer un descanso, vista la pendiente, nuestro pauperrimo estado de forma y la previsión de una fuerte pendiente. Proseguimos nuevamente y acabada la carretera nos adentramos en una senda que sube y sube, descubriendonos animales "cabras", "jabalis", "ciervos" de madera con signos de haber sido atravesados por flechas y objetos punzantes similares. Seguimos un camino y subimos hasta arriba del Viso, encontrándonos el gran obstáculo del día...una finca privada con su consecuente valla.
Al intentar rodearla, por la derecha y por la izquierda, nos encontramos con sendos barrancos. Como somos así de tonticos, decidimos saltarnos la valla con bici y todo. Aproximándonos a la siguiente valla que nos dará acceso a la salida ansiada, tenemos la mala fortuna de ver aproximarse un todo terreno que casualmente se para delante de la puerta de acceso y abré la puerta. Kikelote propone escapar corriendo, cual cervatillo con bicicleta a cuestas, pero dicha acción es inviable.
Conversación de 10 minutos con un hombre de edad avanzada, acalorado por encontrase a cuatro andrajosos en bicicleta en su propiedad.
Hombre> ¿Qué coño haceís aqui? ¿Cómo habeis entrado? ¿Habeis invadido una propiedad privada? ¿Y ahora qué, llamó a la guardía Civil?
Grupo> Hemos visto un agujero y hemos pensado que podíamos cruzar, sin oportunar a nadie. Además pensabamos que era del ministerio de defensa y ...
Hombre> Así no se puede ir por la vida, que ya teneís una edad. Además hace poco me robaron,
Grupo> Pinta de ladrones no creo que tengamos. Pero tiene razón y lo sentimos (NOS ABRE LA PUERTA DE UNA VEZ YA)
Hombre> Así no...así no se puede ir por la vida. Ahora os habro y listo no? Os salis con la vuestra y yo me quedo con mi propiedad invadida....
Tras un silencio, habré la puerta y nos deslizamos como ratas por un agujero hacía la libertad.
De vuelta a casa, comentarios risas y divagaciones mentales que no arrojan ningún tipo de aprendizaje y moraleja sobre la situación vivida.
Conclusión: LOS AÑOS PASAN Y NOSOTROS CON LAS MISMAS LUCES DE SIEMPRE.
The Beatles
Lo reconozco soy un fanático de los Beatles. Me cambiaron mi vida, me hicieron sentirme feliz de niño, lloré con sus canciones, me dejaron el pragmatismo de que cualquiera con ideas podía cambiar el mundo, me mostraron una época con sus melodías ingeniosas e imágenes en blanco y negro que se fueron transformando en color.
La primera persona que me habló de los Beatles fue mi profesora de inglés del colegio Dulcinea Maribal (por cierto que Dios la tenga en el cielo porque era maravillosa). Pero yo ya sabía por mi padre quién eran esos que aparecían en todos los lados (telederios, periódicos, revistas, etc), me contaba que cuando iba al colegio su profesor de educación física, sin una pierna debido que la perdió luchando en la Guerra Civil Española les insultaba gritando que iban a acabar siendo como esos degenarados melenudos que salían en televisión y gritaban.
Aunque no los había escuchado seriamente mi tío Berna me daba un aire a John Lennon, las gafas pequeñitas y redondas que luego después yo llevé durante unos años, los andares peculiares, la rareza de su vida, la risa jocosa, su juventud desbocada, sus melenas estrafalarias, la boina de vez en cuando, la forma de expresarse sarcástica, etc. Unas navidades apareció mi hermano Luisito con los discos recopilatorios rojo (1962-1966) y azul (1967-1970) debajo del brazo, se los había regalado mi padre. A partír de ahí no pude dejar de escucharlos, hasta hoy día, todo el día andaba con cd a cuestas, estaban de okupas en mi mente, me duchaba con ellos, estudiaba, leía, andaba, comía con su música. Lo que no comprendía es como podían ser los mismos de las fotos de la portada del disco rojo y azul, habían variado tanto en tan pocos años.
Estos cuatro de Liverpool durante una década hicieron avanzar la música más de cincuenta años, no hubo una canción que no fuera un éxito, tenían más importancia en el mundo que reyes, presidentes, científicos, famosos de pacotilla y demás polución. Los cuatro melenudos se volvieron según John Lennon más famosos que Jesucristo (muchos no entendieron su sentir, pero ellos sin pensarlo llegaron a sembrar tantas almas jóvenes como Jesucristo). Representaron tantas cosas que no eran capaces de asimilar, todo parecía pasar demasiado rápido: sus trajes iguales, peinados, pelos largos descuidados, zapatillas con traje, trajes blancos, sus bigotes, barbas con patillas, viajes a la India, relación con las drogas, compromiso político. Todo lo que hacían tenía mucho peso para muchas personas.
Fue la explosión de una época, en la que el cambio social para las libertades se estaba viviendo al máximo. Ellos aparecieron con canciones para niñas y acabaron convirtiéndose en los representantes de un cambio generacional, ganaban tanto dinero que era la empresa que más divisas generaban a Inglaterra, eran capaces de dejar a dictadores tirados como ocurrió en Filipinas. Les fue concedido La Orden del Imperio Británico a regañadientes de muchos Caballeros, pero John Lennon unos años más tarde devolvería la medalla envuelta en papel higiénico a la Reina de Inglaterra como protesta a que Inglaterra apoyase la guerra del Vietnam, conveirtiéndose en un símbolo del pacifismo. Los Beatles fueron el primer grupo que hizo un videoclip, que revolucionó el merchandaising, que se utilizó para ellos la palabra Beatlemania, que dio un concierto benéfico (George Harrison en el concierto recaudatorio para las victimas de las inundaciones de Bangladesh), que batió más record consecutivos de números uno, espectadores, discos vendidos, de sacar discos piratas, rarezas, etc. Llegó un punto que todo se volvió una locura, su representante Brian Epstein murió en su apartamento en extrañas ciscunstancias, John Lennon por llevar la contraria dejó a su mujer inglesa y se fue con una japonesa paticorta que estaba casada con un director de cine japonés. Esto no gusto nada a los medios ingleses, como su ídolo podía irse con una oriental casada, y no muy guapa, pero él salía con ella por todos lados e irritó al resto de los componentes del grupo, nunca antes nadie había entrado a las sesiones de grabación y dado su opinión. Cuando The Beatles dijeron que iban a dejarlo hubo un revuelo social, había tanta gente que había envejecido con su música, que su referente cultural se había reflejado con ellos, que vivían con la ilusión de escuchar nuevos discos, que muchos lloraron. John Lennon no congeniaba ya con Paul, Geroge Harrison le dio por la cultura oriental y Ringo Star parecía estar a las expectativas del resto. Antes de separarse ya no tocaban conciertos y grababan por seprado, llegó un punto que eran muy diferentes de cuando comenzaron, habían conseguido todo con la música, ya eran millonarios, importantes y famosos, estaban casados y tenían hijos. Muchos millones de fans no lo supieron comprender nunca, pero ellos simplemente eran unos jóvenes que se juntaron para hacer música y pasarlo bien, pero con su música llegaron a ilusionar a millones de personas y es más, poner el mundo patas arriba.
ando desafinado

la noche olvidó mis reglas penas
como cocaína heroína en tus aletas
jugamos a ser arrullo de mariposa.
...
eres un castillo en un mar de arena
eres la droga por mis marcadas venas
me recuerdas a una escultura de Atenas
...
tu, que eras el corcel de mi infancia
tú, que ibas para musa de Francia
y esos labios y esa dulce fragancia.
...
olvidé el fusil de tu respirar despertar
el funal que vi en tu mirar
tristes tontas guerras de alta amar
...
el dominar de tus faldas ojos febriles
el sonido ensordecedor de tus ta-co-nes
ese amor, ese rencor, hoja marcada de borrones .
...
bailarina de luces de discoteca
fisionomía de sueños de biblioteca
por tí, espalda llena de pecas, mariposa que te alejas.
p.d.: Esta poesía la hice hace unos cuantos años, la he resucitado para que alguna vez viva y muera.
Living Aveiro 2009: Bem-vindo a Portugal!

Volví a la inquietud de viajar sin saber fecha de vuelta, como los reporteros de guerra, sin saber que va a pasar en el futuro, sin dinero en el bolsillo y con el miedo que dan las compañías de bajo coste. Esta vez Ryanair, (Madrid- Oporto), eso sí no a un país en conflicto sino a un país precioso, despoblado y adormecido.
No sé cómo me atrevo a ser tan valiente de viajar con Ryanair, cada día me parece más peligroso volar barato, me acuerdo que la penultima vez que vine con Cris a Aveiro me prometí no volver en avión. Sin embargo he vuelto a caer en el pecado de la locura, debido a que la última vez que vine mi coche se destrozó el motor y tuve que venderlo por 800 €.
Mientras volábamos a Oporto ella me agarraba tan fuerte la mano que pensaba que me la iba a aplastar, notaba que no me corría por ella la sangre. Todo fue porque el piloto no mantenía el equilibrio en el aire y hacía un vuelo diferente, digamos con turbulencias. Ya desde el despeque todo parecía una aventura con final de telediario, el aterrizaje fue tan violento que la gente se puso a gritar, al salir del avión todos acabamos con unas caras serias mirándonos unos a otros sin decir nada, creo que algo se respiraba en el aire, no sé el que quizá fuera que nos cagamos las patas abajo.
Esta vez vine solo y hubo más suerte con el piloto pero sólo permitían facturar 15kg como máximo y un pequeño bolso de mano, (entraba el portatil como parte del equipaje de mano, esto no lo avisaron hasta el día del embarque y nos la liaron parda), vine con casi sin nada de ropa: una camisa, dos camisetas de manga larga y tres pantalones vaqueros. Eso sí la cámara de fotos y el portátil para acabar proyectos pasados, un máster que se hace más largo que un libro de Tolstoi, quizá por mí incapacidad a la monotonía.

Ya volví otra vez a Aveiro, está ciudad universitaria, de rias como venas a una escultura griega, musgo en las calles adoquinadas, iglesias de azulejos, olor a cieno cuando llueve, ovos moles, sonidos que se hacen poemas, lluvia difusa, palmeras despeinadas, viejas bicicletas olvidadas en las calles, reflejo en los ojos, bacalao a la nata, calorios en la Praxa de los Peixes, recuerdos preciosos, amistades pasadas, ... ahora que todo es diferente veo la belleza en mis ojos y el recuerdo marchito de que uno envejece demasiado deprisa.


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