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Categoría: 35. La prostitución

Capítulo 35: La Prostitución

pedrodaniel 07/10/2009 @ 22:09
No vamos a pagar ni un céntimo por algo que podemos conseguir gratis.
Dicen los mafiosos de la música que la piratería va a acabar con ella. Y no se sonrojan. ¿Cómo se va a acabar la música? Pienso de inmediato en un tambor rudimentario, en la percusión universal, en la charanga que va a los pueblos en días de fiesta y toca el  himno de España cuando sacan a la Virgen, en los conciertos de Carlinhos Brown, en los festivales de música electrónica en el desierto de Los Monegros. ¿Si me bajo canciones del emule... se va a acabar todo esto? ¿Ya no habrá música acompañando a las procesiones en Semana Santa? ¿Ya no habrá más quinceañeras lloriqueando porque le han dado dos besos a los Beatles del momento? ¿Ya no habrá discotecas? ¿Y qué pasará con las bandas sonoras de las películas?
En el intercambio de archivos a través de programas como emule o kazaa se está fabricando una nueva realidad más libre, un mundo donde la cultura está expandiéndose contra los intereses de la SGAE, que gusta de tenerla  -a la cultura- encerrada dentro de los límites del negocio. El gramófono encerró la música en un disco, y desde entonces no hace falta orquesta, desde entonces podemos emocionarnos en casa nosotros solos. Es un adelanto incontestable. Internet, con su ventolera de libertad, nos ha traído aires de cultura sin límites, de todo para todos. Internet es la biblioteca de Alejandría y alguien la quiere quemar.
La Sociedad General de Autores tiene, a mi juicio, la batalla perdida. Las leyes antipiratería van a fracasar. Legislar es prohibir y la cultura nos hace libres. Internet va muy por delante de todo, muy por delante de la ley, de la burocracia, de la policía. La música no se va a acabar. Los Autores verán potenciada su fama, su música llegará a muchos más sitios y pondrá en común más sentimientos. Ganarán mucho dinero dando conciertos y asociando su imagen a una marca de refrescos. Las compañías discográficas seguirán vendiendo discos disminuyendo su margen de beneficio y haciendo de cada CD un objeto de culto que dé placer tener entre las manos. Las bibliotecas no han acabado con las librerías.
Los mafiosos de la música quieren prostituir a tan bella dama. Pero los piratas hemos venido a liberarla.