41. Somos alcalaínos, hablamos castellano y no hemos leído el Quijote
Fotografía: Cuadro del Quijote, Ayuntamiento de Alcalá de Henares (año 1998).
No nací en Alcalá pero soy alcalaíno y moriré alcalaíno aunque muera en Katmandú, aunque abandonen mi cuerpo en el Ganges y mi alma ascienda al reino de los infiernos.He viajado a Marruecos y me encontré en Tánger un teatro llamado Cervantes, estuve recorriendo Venecia, perdiéndome por sus estrechas calles y di a parar con otro teatro Cervantes. Me fui a Argentina, acabé recorriendo Buenos Aires y me encontré con una copia exacta de la Universidad de Alcalá de Henares. He notado que en las calles del centro histórico de Alcalá de Henares huele a antiguo, he imaginado su pasado con sus estudiantes, sus militares, sus tabernas, su tuna, su Guerra Civil, sus políticos, sus Pepe Botella, su Colón en la casa de la entrevista, sus Santos Niños, sus fuegos artificiales, sus Conventos. Siempre la comparo en originalidad, cultura y belleza a Chinchón, Toledo, Salamanca, Granada o Cádiz, cinco ciudades únicas en el mundo. Me encanta el sentarme en la Plaza Cervantes y encontrarme con el Ayuntamiento de color rosa (se parece más a la fachada de una discoteca) junto a los viejos que sientan a pasar el día charlando con sus vecinos, los turistas recorren la ciudad y descubren la Catedral (con su museo, su órgano, sus Santos, su Torre, sus creyentes que van a misa de etiqueta los domingos). Cada vez que alguien me dice que Alcalá no es una ciudad sino un pueblo, me hierve la sangre y le digo que eso es porque no ha imaginado el pasado de una ciudad dónde Cervantes representa todo, donde Quevedo empezaba a jugársela con sus versos satíricos, donde el Cardenal Cisneros esparcía la cultura y sus estudiantes vendían sus libros para ir por vino a la taberna. De está ciudad es la familia de nuestro antiguo presidente de la II República, D. Manuel Azaña. Cuando uno va a la estación de tren puede leer en una placa que D. Camilo José Cela pasaba por aquí cada vez que iba a su pueblo de la Alcarria. Esta ciudad me vio nacer y crecer por esto me gustaría hacer una obra maestra de cine en ella como Manhattan de Wody Allen , inmortalizando la calles del centro que tienen miles de años de cultura de romanos, judíos y musulmanes. Que paseaba un niño sujetado en brazos de su padre y pedía ir siempre por la c/ Libreros para terminar en la Plaza Cervantes, esa que vendían globos que se soltaban solos y volaban por sus preciosos cielos con las cigüeñas.
Fotografía: c/ Mayor, verano del 2009.
Todavía me ilusiona el hecho de pasear por Alcalá de Henares, el salir de cafés y de tapas con mis amigos y sentir el alma literario y bohemio que se desprende. Me maravilla ver a Cervantes en cada paso que me muevo. Siempre tengo un buen discurso para ofrecer al que la desconoce. De hecho hace poco surgió una conversación en el tren con una joven que trabajaba en Alcalá pero no había prestado nunca curiosidad por la ciudad. La comente que visitase el Patio de Zapateros, el Palacio Arzobispal, la Casa de la Entrevista, en fin dos horas hablando sin parar estuvimos y todo por sacarme la conversación aunque no sé si ella ponía más atención a la compañía y no a otras cosas con menos sabor.




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