Pequeñas historias de la vida cotidiana (V): el tren Alcalá de Henares- Vallecas
No puedo evitar cada día en mi recorrido de Alcalá de Henares- Vallecas poner en mi Ipod a James Blunt e intentar traducir sus letras mentalmente, mientras observo detenidamente a la gente que se sienta al lado conmigo y hago cábalas sobre el ese señor de enfrente que lleva traje. Mis recuerdos sobre viajes pasados me acompañan en mi recorrido del 11-M, he llegado a la conclusión que todo el mundo se vuelve un pequeño filósofo cuando viaja.
Por lo demás, la vida sigue en Madrid, Aveiro (Portugal) parece ya una historia lejana (volví hace menos de una semana) y el recuerdo de vivir en otro lugar se olvida y se difunde con el sonido de la música de James Blunt y la realidad que la cosa está que arde en España. A veces me pregunto qué secretos guardarán esas almas a las 7 de la mañana yendo al trabajo a servir a esta sociedad que nos ha llevado a la mentira y a la pobreza moral, a esa mentira de un presidente que ya no sonríe tanto y unos ministros que están ciegos. Quizá la música me haga sentirme más feliz y más lejano de lo cotidiano, el día a día me absorve más y más, la realidad dura de tener que ir a buscar trabajo por diferentes ETT´s por todo Madrid. La palabra crisis es la palabra más escuchada en todos los lados.


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