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Categoría: DUDAS

37. Soy Dios

grouchoo 07/11/2009 @ 01:34
Boceto de Grouchoo de Hippolyte Flandrin, titulado El Joven frente al Mar, 1855

Boceto realizado por Grouchoo en el verano del 2009. Inspirado en la pintura de El joven frente al mar 1855 (leer email de abajo) .

Soy Dios, manejo las montañas a mi antojo, hago de vergeles desiertos, de paraísos  basureros, de ríos desagües, de la selva tierras infértiles, de las urbanizaciones paneles de cemento y hormigón, de caminos carreteras de asfalto, del amor negocio, de la literatura coleccionables para adornar estanterías, de la ciencia el progreso para unos pocos.

Soy Dios el calor lo convierto en frió y al revés, inventé los aires acondicionados, de la abundancia la escasez, de praderas campos de golf, de las civilizaciones museos, del amor negocio, de lugares de culto  centros comerciales, de obras de arte obras intocables, de selvas zoos, del aire cáncer, de diversión intoxicación, de los países fronteras, de historia la mentira, de los veranos hornos, de los inviernos congeladores, del viento huracanes, de la comodidad la atrocidad, de la amistad la subordinación, de la juventud el desconocimiento, de las religiones las guerras, de la diversión la ridiculez, del estudio la irracionalidad.

Soy Dios, inventé el vater, la lavadora, el frigorífico, la estupidez, la ignorancia, la arrogancia, la desigualdad, el alcohol, el tabaco, la prostitución,  la desintoxicación, el talento, el grito, la envidia, la cama, la moral, la suciedad, el paro, el dinero, la limosna, el desamparo, el talento, las gafas, las carreras, la posición social, el tiempo, el avión, el sombrero, la pipa, el pádel, las bodas, los coches, los artistas, lo bohemio, la mentira, la política.

 

Soy un talento , soy Diiiiiooooooooooooossssss, ¿no me ves las manos como las tengo llenas de sangre?

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Las 75º de las mejores fotografías de Grouchoo, Serie Camino perdido por Madrid (71-80): Al mal tiempo ...

grouchoo 02/11/2009 @ 17:06
Almal tiempo buena cara

Las 75º de las mejores fotografías de Grouchoo, de la Serie Camino perdido por Madrid (71-80): Al mal tiempo ... (Foto 1 y foto 2, 20x30).


Payaso  de la c/ Orense

Esta serie de fotos hablan del tema más importante que vive España en la actualidad, La Crisis. Esa que está arruínando a muchos y engordando a otros pocos. Mi hermana trabaja en Cáritas y cada día tres familias diferentes van a pedir comida porque no pueden sobrevivir por ellas mismas. Según me cuenta antes sólo iban inmigrantes y gente con problemas mentales o físicos, ahora van españoles de a pie que no tienen trabajo y sus ahorros se han acabado.

La instantánea la tiré en la C/ Orense de Madrid, el día 29 de Octubre del 2009. Estuve hablando un rato con el payaso, me dijo que venía de Cáceres y que le gustaba que le hicieran fotos, de hecho según me contó en la Gran Vía le hacían cientos de fotos todos los días. El caso que el hombre posaba y me miraba con una media sonrisa entrecortada e irónica, que no sabía si significaba algo más que la actuación de un payaso. Hay gente que piensa que los payasos representan tristes sueños, lo que está claro  que uno siente por ellos melancolía.

Las grandes crisis, las hambrunas, la insensatez de los movimientos migratorios masivos... siempre sospecho que detrás hay uno o varios Estados, alguien que se interpone entre la oferta y la demanda supuestamente para proteger al ndividuo desválido, en la práctica para cobrar peaje y de paso arruinar al país.

P. Daniel Carrillo. Libro Dudas. Cap.45. Economía Salvaje

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Memorias de un estudiante calavera 4

pedrodaniel 31/10/2009 @ 13:28

Me llevé alguna enseñanza interesante y aprendí algún recurso sagrado. A afrontar los problemas sin drama, por ejemplo, o a atacar cualquier lío gordo por partes y despacito. A pelear sin escándalo, diríase que arañando fuerzas al enemigo.

Me llevé alguna certidumbre, también. Conocí a profesores indignos, almas muertas que tienen pánico a subirse a la tarima y no miran a los ojos a los alumnos, que llegan deseando el final de la clase como quien busca un armisticio. Y también conocí algún talento rotundo, estudiantes lúcidos y metódicos, chavalas que parecen llevar el éxito cosido por dentro de la ropa.

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 La foto es de luipermon

Añoré al autodidacta que un día fui, al niño que lee EL PAÍS tirado en el suelo del domingo. Añoré a los maestros de aquel instituto con graffitis, como ahora añoro una foto de ese que dice Mundo Mágico. Eché de menos otros compañeros de paso cambiado, esa gente impredecible que hubo que buscar en otras redes.

Saqué alguna conclusión sobre la ineficacia del sistema, que nos lanza hacia una decadencia europea y rancia con el dulce veneno de los mil euros al mes. Me hice duro y sentimental, libre y dependiente, lento y espabilado, vago y resignado a la tarea. Aunque quizá todo eso ya lo era antes de arribar a la Politécnica.

Si volviera a empezar me apuntaría a la tuna desde el principio.

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9. Comunismo y la izquierda (texto integral inédito, año 2006)

grouchoo 29/10/2009 @ 00:55
Amor de izquierdas

¿Qué ocurrió un 11 de Septiembre?... Todos me diréis de forma automática la caída de la Torres Gemelas, pero sin embargo nadie me diría que el 11 de Septiembre de 1973 murió el Presidente del constitucional por Unidad Popular de Chile Don Salvador Allende. Siempre me acordaré de esas palabras de dignidad que tanto diferencian a los hombres de verdad de los miedosos que se venden. Todavía se me ponen los pelos de punta al escuchar sus palabras en sus momentos finales.

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ESA GENTUZA

grouchoo 19/10/2009 @ 09:55

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.

Arturo Pérez-Reverte

La 72º de las mejores fotografías de Grouchoo, Serie Camino por Madrid (71-80): Pies cansados

grouchoo 04/10/2009 @ 16:19


Pies cansados, Madrid.

La 72º de las mejores fotografías de Grouchoo, de la Serie Camino perdido por Madrid (71-80): ¡Pies cansados!, (Foto 20x30).

Mientras iba andando sin rumbo por un Madrid desconocido (el Mercado Maravillas, cerca de Cuatro Caminos) disparé esta instantánea.

Ayer me volví a encontrar con el mismo tipo en la rotonda de Cuatro Caminos, le reconocí por sus andares (siento como que sus  pies soportasen la carga de algo muy pesado). Para más "inri" creo que iba con la misma ropa y tenía las barbas bastantes más largas.  Estos seres humanos forman parte de mi visión del mundo, de mi visión de un Madrid en rebajas .

Creo que ni si quiera se fijo en mí. Quizá para otra vez si noto la posibilidad de poder intercambiar palabras lo haré (y le volveré a hacer una foto), parece que es un hombre que vive en la calle, que camina por Madrid sin rumbo, vagabundo. Aunque la vida es como es y nunca se sabe.

 Algunas de las mejores fotografías de Grouchoo.

La Cultura Popular: LOS CHICHOS

pedrodaniel 26/09/2009 @ 17:10

Alguien reprochó a la cantante Bebe el hecho de que en su primer éxito hubiera elegido un ritmo movido y pegadizo para un tema que hablaba del maltrato. La artista extremeña se justificó evocando su educación musical: “Yo he crecido escuchando a Los Chichos”.

Las rumbas del trío madrileño son conocidas por su tono desenfadado, esa música setentera y algo cutre que invita al bailoteo. Pero lo cierto es que entre los versos de Jeros se encuentra, rotunda, la tragedia: “me paso día tras día en esta celda llorando / sin saber si tu estas viva, sin saber si te han matado”.

No se puede entender el fenómeno de la rumba pop sin esa dualidad de fiesta y drama. En los míticos videos de sus actuaciones vemos a bailarinas sonrientes, trajes de colores imposibles, vuelo de pantalones acampanados y alocados movimientos de cámara al más puro estilo de Valerio Lazarov. Hay mucho de show, sabor a rumba, la prehistoria de lo que luego sería el flamenkito en el contexto de la España del destape y el cassette de gasolinera. Pero al reparar en las letras, rápidamente nos golpea la tragedia. Traiciones en forma de chivatazo, cárcel, navaja, droga. Adulterio que se venga con sangre. Fatalismo de raza gitana envuelto en los compases que Peret y El Pescaílla habían hecho célebres.

Ese rasgo bipolar está en la vida misma de Juan Antonio Jimenez, Jeros. Vallisoletano de nacimiento, fue llamado a toda prisa por los hermanos Emilio y Julio González para que los acompañara en una actuación que tenían contratada en Vigo. La voz elegante y gitana se unió a una capacidad excepcional como letrista para consolidarlo en el grupo y recorrer en él un camino de ascenso fulminante hacia el éxito de talla nacional. Aun hoy en día siguen en el imaginario popular canciones como “Ni más ni menos”, “Son ilusiones”, “Mami” o “La historia de Juan Castillo”. Pero al triunfo de Jeros estaba soldada su tragedia. Primero, la separación del grupo para emprender una irregular carrera en solitario. Después, el infierno de la heroína, las estrecheces económicas, la imposible adaptación a una época -los noventa- nueva de gustos y vieja de complejos. Como en un último verso de dolor y drama, el Jeros murió al lanzarse desde el balcón de su piso de Entrevías.

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Yo, como Bebe, también he crecido escuchando a Los Chichos. Son pieza esencial de la banda sonora de mi infancia, cintas amarillas ordenadas con celo en un cajón, el chasquido del autoreverse en al radiocassette del coche. Hubo un largo lustro de abandono, entre los complejos de la adolescencia, pero ya hace unos años que volví a escucharlos como quien regresa a la patria abandonada de la infancia. Escuchar la voz de Jeros, o el sonido inconfundible del sintetizador, supone una huída instantánea a aquellos años en los que yo no entendía muy bien qué quería decir eso de "un dia llegué al hogar y el niño de cuatro años / me dijo: papá querido,la mamá te esta engañando".

Quiero reivindicar la cultura popular -que nos ha hecho ser quien somos- con una serie de post sobre algunos temas que me motivan y me emocionan. Creo que era oportuno empezar con una mezcla de fiesta y drama, metáfora de la vida en canciones del ritmo pegadizo que siempre me arranca una sonrisa. Y ahora, si me permiten, voy a ponerme alguna de Los Chichos. Ni más, ni menos.

La 70º de las mejores fotografías de Grouchoo, Serie Fish Eye (61-70): Malabares en los semáforos de la Castellana

grouchoo 06/09/2009 @ 12:54

La ciudad está orgullosa de sí misma.
No se sabe muy bien por qué,
P. Daniel Carrillo
                                                                  
Posters de los Malabares en los semáforos de la Castellana
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La 70º de las mejores fotografías de Grouchoo, última de la Serie Fish Eye (61-70): Malabares en los semáforos de la Castellana (foto30x20).

En Madrid como en Buenos Aires hay buscavidas en los semáforos, que buscan a los vecinos de buen corazón que les echen alguna moneda por la ventanilla. Sé que estamos en época de vacas flacas para buenos actos pero al final de la Castellana se extiende una ciudad de rascacielos que recuerdan a la famosa Manhattan, hay hice esta foto a estos argentinos malabaristas que me recordaban a la época post Menem.
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Como gitanitos con el organito y la cabra, o cantantes con ganas de juerga, en los semáforos de Madrid se cuecen artistas. Madrid ciudad inmortal para fotografiar, en cualquier avenida tiene sus espectáculos, ya puede llover sin aguacero, ya puede hacer más calor que en el desierto, Madrid siempre tiene espectáculo, siempre vienen nuevos viajeros.
La 70º de las mejores fotografías de Grouchoo, Serie Fish Eye (61-70): Malabares en los semáforos de la Castellana.
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Aquí tamaño 20x30.
Las mejores fotografías de Grouchoo, aquí.

La 68º de las mejores fotografías de Grouchoo, Serie Fish Eye (61-70): Serie Caída Libre, Autobiografía Infinita

grouchoo 26/08/2009 @ 15:42
Caída libre IV: Autobiografia mojada
(IV) Autobiografía mojada

Puedo romper mi vida con un sólo soplo,

puedo revolucionar mi mundo con un sólo dibujo,

puedo hacerte el amor a 6000 km de distancia,

puedo gritar desde la montaña más alta,

puedo volver a tirar piedras sobre los cristales,

puedo gastar el poco de dinero en N.Y. ,

puedo aplastar en combate a mi sombra más negra,

y volver a leer los libros de poesías que me regalaste,

Y GRITAR MÁS FUERTE,

 MÁS FUERTE,

AHÍ,

AHÍ,

AHÍ

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La 69º de las mejores fotografías de Grouchoo, Serie Fish Eye (61-70): Tira de Contactos, La Comunidad

grouchoo 24/08/2009 @ 00:45
La 69º de las mejores fotografías de Grouchoo, Serie Fish Eye (61-70): Serie TIRA DE CONTACTOS

LAS MEJORES FOTOGRAFÍAS DE GROUCHOO ANTERIORMENTE PUBLICADAS

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