Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Categoría: MADRID

Teoría de Esther (1)

pedrodaniel 21/12/2008 @ 16:39

Para Yamsha

Tú no te das cuenta, Esther, yo sé que no te das cuenta del espectáculo, tú no te das cuenta. Siempre llegas en el último momento, justo cuando suena el pitido del cierre de puertas, llegas y te cuelas de un saltito y es como si el maquinista estuviera esperando tu presencia y entonces el tren arranca porque ya has llegado tú, has llegado en el último momento, como siempre. Tú no te das cuenta, Esther, pero hay varios pares de ojos espiando la prisa que te arroba la cara, la prisa del taconeo que viene juguetón por el andén y se cuela en el vagón en el último momento. El tren arranca y tú buscas un sitio libre mientras encuentras el equilibrio sobre los tacones, y al final descubres el sitio y te vas a sentar y montas todo ese lío con el bolso y el abrigo y los tacones y la prisa que te arrobaba la cara no se te ha ido todavía. Tú no te das cuenta, Esther, no te das cuenta, pero te están mirando cuando soplas para apartarte ese pelo que te ha caído hacia la cara y tienes las mejillas encendidas por la prisa y vas deshaciendo el lío que has montado con el abrigo y la premura. Cómo ha pasado el tiempo, Esther, qué guapa estás, Esther, por qué no me has reconocido, Esther. El tren se lanza y va saliendo por un lío de raíles, sigue avanzando y al final ya hay sólo una vía que pasa al lado de las cuatro torres y parece que el tren ha resuelto su lío de raíles en el preciso momento en el que tú has resuelto el lío que has montado, el lío que montas todos los días mientras todos los ojos dejan de mirarte y se cierran y se duermen y te olvidan como se olvida la prisa de tus mejillas. Pero yo no me olvido, Esther, aunque tú no te das cuenta, Esther, pero yo te estoy mirando y estoy pensando qué guapa estás, Esther, por qué no me has reconocido y cómo ha pasado el tiempo, Esther, si tu supieras que estoy viendo a todas las mujeres sucesivas que has sido, pero tu no te das cuenta, Esther. Antes no llevabas tacones, en la clase de francés no llevabas tacones, ni bolso, en aquel día de selectividad, no llevabas la prisa pero ahora que lo pienso me parece que ya llevabas el lío, Esther, aunque no te dabas cuenta, Esther, pero tú siempre llevabas varios pares de ojos espiando tus movimientos, Esther. Cómo ha pasado el tiempo y qué guapa estás, Esther, si tu supieras que se lanza mi pensamiento como se va lanzando el tren y se van lanzando los días que se escapan sin que me reconozcas, Esther. Pero tu no te das cuenta del espectáculo, claro, tú no te das cuenta.

Seguir leyendo el resto »

Cumpliendo con mi oficio

pedrodaniel 28/11/2008 @ 20:46

Cumpliendo con mi oficio
piedra con piedra, pluma a pluma,
pasa el invierno y deja
sitios abandonados,
habitaciones muertas:
yo trabajo y trabajo,
debo substituir
tantos olvidos,
llenar de pan las tinieblas,
fundar otra vez la esperanza.


>>>>>>Pablo Neruda


Sanchinarro (el barrio donde trabajo)

Seguir leyendo el resto »

Pequeñas historias de la vida diaria (II): Los Taxistas

grouchoo 02/11/2008 @ 22:59

Era un taxista con un Seat Malaga de Vallecas, una zona humilde de Madrid dónde abundan muchos municipales y conductores. Él bajito y con la voz de haber vivido mil noches sin dormir. Me recordaba a esa gente sencilla que paran todos los días en los bares y se van de putas los fines de semana y queman la vida como si sólo quedasen los últimos días para vivir una nueva G.M.
Me lo crucé de casualidad ayer a las dos de la mañana después de venir de Urgencias del Gregorio Marañón, estaba postrado comiendo pipas muy saladas en la barra de un garito del barrio del Puente Vallekas junto con otro taxista, más joven, más alto, atractivo y con una chupa de cuero muy gastada por los puños. Me sonrieron al entrar y me empezaron a hablar a los cinco minutos de estar sentado con las tres únicas chicas guapas del bar (junto a la camarera), y eso les hacía en mí un personaje atractivo.
Al final, acabé con ellos haciendo corro y de tertulia como si nos conociéramos toda la vida. Me contaron sus historias entre las telarañas del mostrador y la luz intermitente que corría por un tubo transparente por toda la vieja barra del pub y las lámparas hechas de discos de vinilo colgando del falso techo .
Me parece sin hacerme el humilde que me llevé un bonito chasco, esos tipos eran buena gente y tenían en sus venas más vida vivida que lo que me gustaría a mí soñar. Su vida en un volante era una ecuación helicoidal de aventuras y anécdotas. Según me contó el ex-taxista molón y bajito, todavía tenía pesadillas, a veces se levantaba frenando el coche y con los brazos en suma tensión intentado protegerse de un golpe.
Lo que más me emocionó fueron sus pequeñas historías de su vida diaria. Por lo visto, que más de una vez le habían persuadido a los dos más de un gay para ir a su casa a pasárselo bien. Y de vez en cuando, alguna mujer entrada en años le proponían desfogarse de la vida, acorralando el tiempo perdido. Siempre el ex-taxista acababa diciendo: "si a mí lo que me ha pasado ni mi padre que fue taxista se lo cree", mientras mirandole a los ojos al otro decía tajante “que sí tronko, que sí, que sí, que sí, que a mi me pasa también de todo”.

Entre tanto echaban un pelotazo a la vez, para regar las ideas y saborear la noche para seguir contando hisorias. A veces me era imposible no obserbar a mi alrededor y sonreír al aire.
- El ex-taxista:“Yo me fui cinco días con un piloto argentino de Aerolinas Argentinas por todo Madrid y este dormía hasta en el coche, yo le decía pero tronko que te dejo en un hotel y descansas y luego vuelvo, pero el tipo me ponía diez mil pesetas en la mano y al final me convencía para seguir de borrachera y por hay perdidos”.

Yo, entre aventura y trago de coca-cola seguía observando a la gente del bar entre humo y buena música: un tipo de sesenta años jugando a los dardos con camiseta de tirantes, un gordito calvo dando besos a la simpática camarera y un fulano de tal que no dejaba de observarla mientras daba caladas al cigarro como Hamphry Bogart .

-La historia que más me gustó fueron las dos últimas que contó el chaval taxista de la cazadora de cuero y pelo de rizos: “anda que a mí lo que me pasó el otro día. Siento en la espalda pequeños golpes, miró para atrás mientras se pone el semáforo en verde y eran las tres chicas que se estaban cambiando las bragas”.
-Yo le pregunté: "¡y eso!, ¿pero cómo puede ser?".

- El taxista joven: "Con sólo decirte que una vez un tio me hizo dar vueltas por la casa de campo y al final después de dos horas me dijo que él lo que quería era si me acostaba con su mujer mientras él lo veía".

Me quedé igual de mudo que estaba, tome un trago y seguí escuchando la conversación de tan grata compañía.

Pequeñas historias de la vida diaria (I): La Vida y La Muerte

grouchoo 15/10/2008 @ 23:47

Llevaba tres días en casa encerrado sin dar señales de vida. Escribió una carta larga de amor de esas que recuerdan al joven soldado, ésta la dejó encima de una mesa junto a una caja vacía de pastillas contra las migrañas. Por suerte la destinataria nunca supo de ella, nadie se atrevió a entregársela, todo el mundo se paralizó de tristeza, imagínense la novia.

El día señalado ella intuyo algo raro y prefirió quedarse en el coche y no abrir la puerta del portal. Llamó desde el móvil a su padre por si acaso, ya que el kamikaze no quería quedar con ella desde hacía días y siempre daba evasivas para verla.

Todo absolutamente todo lo tenía premeditado, ese dolor que tenía acumulado de la vida diaria no le dejaba en paz, vio la solución a tanto sufrimiento un día cualquiera de primavera, cuando todos sus compañeros estaban estudiando para un examen de inglés que él nunca se presentaría. Su novia aunque fuese una preciosa rubia y hubiese querido dejar todo por él: no acabar COU, por lo consiguiente no presentarse a selectividad, dejar a la familia e irse a Valencia para acompañarle, todo esto no le valió lo suficiente para seguir luchando por la vida. Quizá sufría de un dolor extremo en el fondo del corazón que ya estaba demasiado hondo para ser tapado con amor, con besos de verdad que llegaban al alma de cualquiera. Su hermano era un drogadicto y sus padres no le llegaron nunca a entender, su vida había sido una falsa realidad que le devolvía muy tarde a la filosofía esencial de las cosas. Debía dinero y le tenía su cuñado que dejar el piso para poder vivir con su novia (pensarón que así tendrían cerca a su hermana).  

Fue a comprar tres días antes de su fatídico final una cuerda para tender la ropa, en vez de ponerla de tendedero la puso en la puerta enganchada de mala forma al picaporte. Más tarde, se ató la cuerda al cuello y se estrángulo con impertinencia doblando las piernas (no había altura suficiente para dejar su cuerpo tendido en el aire). Su "suegro" no pudo hacer nada cuando abrió la casa, por más que intentó sujetarle el cuerpo inerte hacía horas que había parado de respirar. 

Al día siguiente, aunque hubo examen de inglés sus compañeros de clase según se iban enterando dejaban de hacer la prueba para salir al patio y llorar. Se escuchaban gritos de histeria por todo el Instituto Público de Vallecas. Parece ser que era un buen chaval, todos le querían.

Diez motivos para seguir luchando:

grouchoo 11/10/2008 @ 21:27

1.Miedo a tener miedo de saber que hay detrás de la Sra.Muerte.

My father´s root

Mi abuela Felipa  en la tumba de mi abuelo Luis en Almadén en el año 2002. Mi abuelo murió en la mina de Almadén el 29 de Octubre de 1965, se cayó como desde un 7º piso, nunca se esclareció la muerte, pero todo apunta a un asesinato.

2. No poder seguir cantando con The Beatles mientras conduzco por carreteras secundarias a las 7:00 horas de la mañana.

My old car

Mi coche Volwagen Golf caja 3 Turbo Diesel hasta hace un mes, lo vendí a través de Internet con el motor destruído por 800 €. Todavía me sigue llamado gente al móvil por si no lo he vendido. El día que se lo llevó la grua como vemos llovía, me dieron ganas de llorar porque el coche era precioso, pero me dejó tirado en mitad de la A-2, en la A-25 de Portugal, etc. Parece ser que tenía un defecto de fabricación en el cigüeñal. Como veis le hice fotos cuando lo sacaban de mi barrio, bueno realmente siempre le hacía fotos porque bonito era.

3. No devolver esos besos que me debes, que son los que más duelen.

Troti y yo (Grouchoo)

 

Esta es Cristina (troti) y yo (Grouchoo), esta foto la tiré un sábado en el Metro de Madrid en el año 2005, mientras ibamos a Tribunal al bar la Viga (de d. Alejandro). Siempre intentó llevar la cámara a cuestas, la mochila es parte de mi espalda. La cazadora que llevo mi madre la odia, todavía no consigue que la tire, es mi preferida.

4. Viajar dónde mis pies lleguen, que mi cuerpo se confunda con el paisaje.

Yo (Grouchoo) izda y Mariano Draghi  drcha en Marruecos, año 2000.

Marruecos, ufffff, demasiado explosivo recordar el mejor verano de mi vida, aquí estoy con mi hermano (no de sangre) Mariano Draghi. Nos vestimos con las chilabas y nos pusimos babuchas para ser unos más (jejejej bueno para sentirnos más integrados). La gente nos saludaba por la calles, dormimos en tejados, en suelos de estaciones de tren, en trenes,... Los marroquies se portaron muy bien con nosotros Mohamed y Alá. Nos autodenominamos así después del entusiasmo que despertamos entre la mayoría de los marroquies. Eso sí por la calle a veces resultaba pesado moverse, todos querían decirnos algo, ser nuestro amigos y algunos pedían por no hacer nada.

5. LLegar a sentir que toco mis pequeños sueños.

Gruas en el cielo del Ensanche de Alcalá de Henares

Esta foto la hice a finales de la decáda de los 90, algunas tardes me iba sólo con mi bicicleta por las obras del Ensanche (zona residencial encima de mi barrio Parque Los Nogales, Alcalá de Henares) y pedaleaba con los brazos al aire por las carreteras desiertas (todavía no estaban acabadas y faltaban semáforos, señalización, parte de la carretera). Ahora paso por aquí todos los días para ir a trabajar o ir a Madrid, siempre me acuerdo de los viejos tiempos cuando era todo un descampado de piedras y hiervajos. Ahora, hay casi siempre caravana en las horas puntas de los días laborables, cientos de coches aparcados en todas las calles y algunos en doble fila con las cuatro luces puestas. Los edificios son gigantescas colmenas donde los nuevos alcalaínos han pagado una fortuna. La época de la foto era la España de la construcción y la especulación, cientos de gruas en el aire se veían en todos lados, hacían barrios enteros en cosa de meses. 

6. Seguir viendo a mi sobrino y fascinarnos con pequeño elefantito.

Mi sobrino Angel Luis, hojo de mi hermano Luis.

Mi sobrino Angel Luis, en mi antigua habitación. Le encanta pintar en todos los lados que pilla, es un artista, va para Picasso. Cuando entra por la puerta me pide un lápiz, cuando se cansa juega con elefantito hasta que se aburre y pinta otra vez en la pared,  el pantalón o lo que pilla. Estaba sin camiseta porque se la mojó con el agua de las plantas jugando con mi padre.

7. Esas cervecitas de verano en la calle con los amig@s, que curan la sed y el calor.

En la Puerta de San Vicente, verano del 2007 en Madrid.

Este día era verano del 2006 y me fui con mi amigo Javier Cañones por Madrid a tirar fotos, se acababa de comprar una buena cámara (creo que una Nikon D50, yo soy de Canon)y quería probarla. Me gustó la perspectiva del camarero con la bandeja, la chica con la maleta sacándose dinero del bolsillo, , detrás la puerta de San Vicente, etc. Me recordó a las famosas fotos de París de los indomables Henri Cartier Bresson y Robert Doisneau (dos fotografos que forman la base de mi tripode fotográfico). Madrid en verano me encanta, no hay casi gente, puedes hacer lo que quieras sin agovios.

8. Pensar que dejaría cobardemente un vacío a mis seres queridos.

La familia de mi padre unas navidades de finales del 90.
l

Arriba en  la foto, mi familia por parte de padre un 25 de diciembre a finales de los 90 en casa de mi tia Mari Paz. Abajo, yo a la derecha del todo con la familia por parte de madre en un restaurante de Coslada.

9. Ver como nunca nace ese hijo que será reflejó de la sombra que pise.

Mi sombra en Aveiro, es la sombra de lo que quiero llegar a reflefar.

Esta foto la hice en el Parque San Isidro (Alcalá de Henares) mientras esperaba a Daniel Carrillo en Octubre del 2007. Después le hice estas fotos, que publique en el Dudas, en la Serie Retratos.La sombras es un tema que siempre me ha impulsado a pensar quién soy.

10. Mojarse cuando llueve en la playa, mientras me confundo en la niebla.

En la playa de Estoril, en 1999.

En esta foto salgo es en la playa de Estoril en 1999, este viaje los hicimos en Semana Santa con elCitroen Saxo de Alvarito, yo, el dueño del coche y J. Cañones. La forma de conducir de Alvaro fue bastante despistada y temeraria, no hizo ni una indicación bien, ni cumplió una normativa de tráfico, creo que no dejó un semáforo sin saltarselo. La foto esta me la hicieron al atardecer. Al día siguiente Alvaro y yo nos bañamos en Cascais, Alvaro en pelotas y yo en gayumbos. Detrás nuestro había uno que estaba con la novía tumbado dándose caricias y de repente salió corriendo y se quitó el bañador mientras corría y se metió en el agua congelada en pelotas, nos quedamos flipaos de ese valiente y después fuimos nosotros haber que se creía.

Seguir leyendo el resto »

La Magia de Ouka Leele

grouchoo 01/10/2008 @ 23:01

Acabo de terminar de decorar mi habitación, he decidido poner encima de mi cama sobre la madera que abriga mi pared  las postales que compré a la hija de Ouka Leele en el curso que hice con ella en Aranjuez, en el verano del 2005. Me he emocionado al verlas, sobretodo recordando su forma de ser, que me transmite magia y algo de misterio. Siempre he creído que cada persona ha nacido para algo y que dentro de nosotros todos guardamos algo especial. Cuando conocí a Bárbara me di cuenta que mi pensamiento era cierto, había algo en el aire que no sabría como describirlo en ella, realmente bello, se sentía en el aire.

Ouka Leele,.Serie Peluquería, 1979.

Ouka Leele, "Peluquería", 1979.

Ouka Leele,.Serie Peluquería, 1979.

Ouka Leele, "Peluquería", 1979.

Ouka Leele,

Ouka Leele, "me levanto por la mañana, hay un gran charco en mi casa", 1986.

Ouka Leele, Rapelle Toi

Ouka Leele, Rapelle Toi.

Ouka Leele.

Ouka Leele, "Herida como la niebla por el sol", 1987.

Ouka Leele,

Ouka Leele, "El Hortelano fabrica peces sólo con agua", 1984.

BARATITO

Lo increíble es que

con este lápiz y una pequeña goma

pueda crear mundos

 

voces 

orquestas y ritmos

imágenes

sentimientos

 

intentar un coro a cuatro voces

y hacer saltar la risa

o temblar el alma

escribir

cual mariposa

volar.

20 de agosto de 2005, OUKA LEELE.

Seguir leyendo el resto »

KAMIKAZES (2 DE 3)

grouchoo 14/08/2008 @ 22:10

Hay estaba despanzurrado casi desnudo ante el peor enemigo. Con los ojos abiertos, la mandíbula partida en cuatro, la nuca rota como un melón caído de un sexto piso y borbotones de sangre por casi todo el cuerpo.

Nadie daba un duro por él y menos en una situación dónde el hombre se enfrenta él sólo con las tinieblas, en el aire se escuchaba el sonido de los cementerios, según Ernesto de noche estos son lágrimas secas. Era la imagen sin sonido de un Madrid desierto donde los rascacielos observaban desde lo alto las ruinas de una gran ciudad. En ella estaba un enfermero loco, bigotudo, con gafas de montura de pasta de otra década y con la bata mal abrochada por falta de algunos botones. En sus uñas tenía metida la sangre espesa del enfermo, éste no se dejaba llevar por la delicada situación y los sollozos que más tarde se escucharían en un barrio pobre de la periferia, aunque automáticamente seguía gritando frases entornadas a Dios, la Virgen y el Espíritu Santo, los pastores, etc. Pero él tenía intuición de brujo, sabía que ese joven no quería morir porque le faltaba algo muy importante en su vida, antes que mal vender su alma al mismisimo diablo.

Mientras tanto en la cabeza del kamikaze estaban saltando destellos de flashes de colores, el sonido era un silencio desolador que hacia llorar a los débiles, su cabeza le estallaba hasta querer meterse un tiro en la sien, pero no podía moverse, estaba despierto por dentro pero inmóvil por fuera. Le venían diapositivas como puñetazos de cuando le duchaba su abuela en el barreño de hojalata, del día que se entero que su abuelo no vendría con más con regalos a buscarle al colegio, de su primer beso en mitad del campo de espigas de detrás de su barrio, del día que se enteró que aprobó selectividad y pudo irse a Inglaterra a aprender ingles todo el verano, de la noche que se le presentó esa chica que más tarde desnudaría con sus propios dedos, del cumpleaños que sus padres le dijeron que le querían más que nadie en el mundo, del día que se encontró por las ramblas con su ídolo Don Manuel Vázquez Montalbán y se fueron a tomar un café al Barrio Chino, del abrazo que se dio con su mejor amigo cuando éste borracho le balbuceo que siempre serían amigos pasase lo que pasase. Todo sucedía muy deprisa como un escalectrix fuera de control, las imágenes se sucedían sin control.

La luz naranja de la ambulancia destellaba en el cielo encapotado de Madrid, había estado lloviendo desde hace una semana seguida, la humedad se juntaba con una bruma espesa que hacía presagiar que Madrid estaba cambiando muy deprisa, era Abril del 2009.

En la entrada de urgencias del Hospital Público Gregorio Marañón, estaban 5 médicos nerviosos esperando porque llegase en unos segundos una ambulancia con un cadáver, llevaban escuchando hace más de dos minutos a lo lejos un sonido ensordecedor que se metía en la sien. No la veían por la niebla espesa pero miraban por si acaso.

Sonrisas, dos cuerpos desnudos, un tronco de un árbol con un parasiempre cincelado en la raíz más profunda, sombras en movimiento con un corazón ensangrentado, bramidos, un jardín triangular, los dedos cruzados en otros dos, lágrimas negras sobre el rostro... se repetían y se estrellaban unas imágenes con otras, estas no dejaban paso a las siguientes,... hasta que hubo una explosión y un silencio de lo más profundo.

Destellos

continuará...

Seguir leyendo el resto »

20 de Mayo de 1998: Una Crónica Personal

pedrodaniel 19/05/2008 @ 22:19

Recuerdo que estuve estudiando por la tarde, y que acabe pronto (cómo no) y que me puse a escuchar el Carrusel y que sentía los nervios y quería que empezara cuanto antes el partido. Y recuerdo también que justo antes del comienzo llegó una visita a casa, y que eran los abuelos, y que empecé a ver el partido en el salón pero no me estaba enterando de nada con tanta gente. Entonces me fui a la cocina, y Nazaret también, aunque yo creo que ella por esa época pasaba del fútbol, pero es que no era un partido más, era el partido, la Copa de Europa, la final de la Liga de Campeones, esa Copa que hacía tanto que no ganaba el Real Madrid, ese campeonato que le había convertido en un club legendario en los tiempos de Alfredo Di Estéfano, de Paco Gento y de Paco Franco.

Así que ahí estamos, en la cocina, viendo como la Juventus sale a por todas, y los blancos que aguantan como pueden las embestidas de Zidane, Del Piero y compañía... y poco a poco el equipo español se va asentando y empieza a llegar a las inmediaciones de la portería que defiende Peruzzi. La primera parte termina con empate a cero, y es en la segunda cuando llega el gol, ese gol tan raro, tan por los pelos, el centro despejado, el zambombazo de Roberto Carlos que es taponado por un zaguero, el balón que le llega a Mijatovic con el portero ya vendido... el ángulo cerrado y los centímetros que faltan para que no la saque el defensor... pero ha entrado, es gol, goooool, se cae el Ámsterdam Arena y en mi barrio del extrarradio madrileño arrecian los petardos. Goooool. Salimos corriendo hacia la terraza: gritos, tracas, cohetes, gente saltando en las terrazas del portal de enfrente. Banderas y bufandas. Y a la tele otra vez porque el partido sigue y hay que sufrir hasta el final, tres pitidos que suenan como trompetas celestiales. El Madrid, otra vez, Campeón de Europa.

Seguir leyendo el resto »

La tarde que llegué al Café Gijón

pedrodaniel 24/04/2008 @ 16:12

La primera tarde que entré en el Café Gijón puede que fuese una tarde de jueves. Había espejos, mesas de mármol, una sola tertulia junto a la ventana y algunos camareros como salidos de otra época, rescoldos de otro Madrid más viejo y más gris que repartían infusiones con un deje secular, con la mecánica consciencia del que sabe que el café es lo de menos en un Café literario. Mientras tomaba mi café simbólico y me miraba en los espejos, iba recreando el cuadro de Gutiérrez Solana que acababa de ver en el Reina Sofía, y después del Café Pombo apareció por mi mente huída el Café de Doña Rosa, protagonista inanimado de La Colmena, y así me fui perdiendo en todos los cafés literarios, en todas las tertulias que nunca veré y en todos los escritores que foguearon su genio al humo de una taza que daba calor a un Madrid olvidado al que no quería volver.

Me imaginaba una mesa llena de tazas vacías, un coro de hombres que se las dan de listos, algún pálido poeta fingiendo que escribe en sus cuartillas, y sobretodo, sobre todos, un escritor de fama que dirige en silencio la conversación, que impone los temas y las opiniones casi sin hablar. Y pensaba en Cela, en Umbral, en ese libro que se llama La noche que llegué al Café Gijón. Y miraba a los tertulianos de la ventana, un par de viejos actores conocidos entre ellos, y miraba a los camareros, que sin duda se iban a jubilar pasado mañana, y miraba a los espejos que eran reliquias y a las mesas que eran moda hace diez modas. Y mientras apuraba mi café sentado en la barra (porque me había quedado en la barra: quizá me parecía poco respetuoso hacerme servir el café en una mesa, o quizá era sólo timidez), mientras pagaba el precio simbólico de mi café simbólico, concluí que ya no había cafés literarios ni ganas de resucitarlos, ni tertulias ni madriles que las merecieran ni genios de andar por casa que las justificaran.

La tertulia en el café de Pombo, de José Gutiérrez Solana

Seguir leyendo el resto »

11-M

grouchoo 10/03/2008 @ 19:32
Velas por los atentados

Cinco minutos de silencio por las vicitmas del 11 de Marzo del 2004. El dia mas triste de mi vida, un especial recuerdo a Jorge Rodriguez y su padre que vivieron en Parque Los Nogales (Alcala de Henares).

Seguir leyendo el resto »