Mi barrio, ese que un amigo lo describió como un bosque de nogales, ese que está partido del mundo por unas vías de tren, ese que todavía conserva la risas de unos niños jugando a ser D. Quijote con la camisa llena de jirones, ese que era una huerta y paso a una Colmena, viven personajes de otra generación llenos de historias personales, donde lo mágico y lo trágico se juntan como hermanos.
Como todo buen barrio, hay más bares por vecino que farolas por habitante, hay tarzanes, musculitos, imitaciones de pocholos, curas hippies excomulgados que pasean con sus novias, banqueros del sindicato, truhanes, camellos con las motos
en el parque, comisarias con sus policías reunidos en los bares, envidiosos camuflados de buen rollo, y un buen puñado de conocidos que podían pasar por la tribu de Jesús Quintero.
Mi barrio, ese que esta cubierto por un techo de pinos, ese que me ha visto crecer, ese que vi una mañana de diario al enano agarrado de una farola dando vueltas como un reloj descarrilado, o bailando en la barra de un bar mientras sus amigos cantan canciones populares. Ese enano que fue seducido por una emigrante del este, que a la pocas semanas la echo de su tejado porque faltaban los dineros y su amor estaba equivocado. Siempre me acordaré que le vi un día subido al tren leyendo el periódico al revés y que no lograba salir tambaleándose de ese laberinto que son los bares. El enano, calvo pequeño y cantarín, personaje que podría ser el doble de Danny DeVito, ese que se fue con su tribu a los locales de neón y unos encapuchados entraron a atracar mientras él estaba en los baños del local, quiso hacerse amigo de los ladrones hasta que con las ametralladoras le dieron culetazos hasta hacerle sangrar y como no se callaba dieron unos tiros al techo hasta quedar el local destrozado. Este que no dejaba de pensar que era una actuación de los del local y que no le iban nunca a robar.
Mi barrio, ese dónde jugamos a la peonza, al fútbol, a las canicas, a las carreras de chapas , a los monopatines, a las cartas, a los globos de agua, etc. ¿Cuántas veces mi madre me llamó a voces desde la terraza?.
Jugando a la petanca 1998 aproximadamente, en el parque grande del barrio Parque Los Nogales, Alcalá de Henares.
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