Algunos fuimos hippies e idealistas
pensabamos que los perdedores eran esclavos de sus miedos
que la fama literaria nos vendría en un tiempo de promesas
que las revoluciones eran cosas de los valientes y no de incompetentes
que los países compartían la Declaración de los Derechos Humanos.
Algunos gritamos aunque fuese para nuestros (adentros)
pensabamos que estudiar era cultivar nuestro Alma
que los doberman y mentirosos no se enfrentaban con nosotros
que viajar era sólo cosa de ilusiones de una noche:
coger la mochila, leer un par de libros
ir con las ganas que tu te comes El Mundo.
Pero algunos parece que crecimos
y la cosas se tiñeron de perfumes diferentes
las odas sólo se las escriben a los poderosos
las biografias para los de siempre.
Pero nosotros seguimos viajando
para seguir siendo parte de lo que fuimos:
idealistas que no dejamos que el Mundo se nos coma.

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