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Categoría: POSTCARDS TO KIYOSHI 3.0

La primera vez / Otra vez

pedrodaniel 31/07/2008 @ 10:23

La primera vez puse la bici en medio del salón y fui llenando las alforjas, que iban engordando peligrosamente al mismo ritmo que mi ilusión.

Salí de casa emocionado y casi me mato bajando las escaleras, porque la gravedad y el nuevo peso de mi montura todavía no se conocían bien.

Empecé a dar pedales con el corazón a redoble. Llegué a casa del Félix, y rápido bajó con la bici llena de fotos de 8 ó 10 de sus novias. Nos pusimos en camino entre risas nerviosas y bromas facilonas (Oiga señor ¿queda mucho para Finisterre?)

Milli llegó justo a la vez al punto de encuentro. Adelantábamos a los coches en su atasco diario, y nos jugamos el tipo en el desvío hacia Torrejón, que queda a la izquierda.

Ángel bajó con las alforjas en la mano y un peinado absurdo para la ocasión. Y a tirar millas.

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Mañana nos vamos otra vez. 12 días de carretera y manta. Tenemos un plan, pero seguro que acabamos en la otra punta. Da igual.

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Ferias

pedrodaniel 08/07/2008 @ 22:57

Este verano trae muchachas morenas de tantos días y tantos soles en la piscina del pueblo. Mientras ellas juegan a pincharse con una aguja de césped, hay un ruido constante de chapuzones. Son los chavales, que ensayan mil acrobacias un día tras otro, - de cabeza, voltereta, bomba, clavo, de espaldas... - mil acrobacias destinadas a las muchachas morenas, que por supuesto no les hacen ni caso y siguen robando el sol y acariciando el césped.

Este verano trae los días eternos, las horas lentas, la vocación alegre de los que están a tiempo de todo y aun no están hechos del todo. A la noche van mensajes de ida y vuelta a través de las amigas, que le gustas que te gusta que me ha dicho que no te ajunta. Y van formándose parejas y decepciones, heridas en las rodillas y marcas de los tirantes.

Este verano llegarán las fiestas de paquito el chocolatero y rollete fácil. Algún flacucho desorientado le dará el primer trago de su vida al whisky cola, pondrá una mueca de asco y la quitará rápido, un segundo antes de que los otros se den cuenta. Justo al lado, en la peña, una de las muchachas morenas descubrirá un secreto en la mirada rapaz de los chicos mayores, en las espigas delatoras pegadas a una camiseta. Mientras tanto, a lo lejos, la orquesta sigue metiendo ruido y quizá otro flacucho se pierde entre el gentío y el aire polvoriento y asombra su corazón de música y de pena. Después se hará de día y dejará a la luz el maquillaje corrido. Hay olor a después en el callejón y un cigarro precoz que sabe a rayos.

Ya llegará septiembre quitándole sombra a las pieles. Es la máquina inexorable del después. Pero no hablemos de eso, pues aun queda mucho. Sólo digamos que es este, que es ahora: el verano de los besos nerviosos en las afueras del pueblo. Y que a esos no hay septiembre que los borre.

Mi primera novela

pedrodaniel 28/05/2008 @ 15:16

Bueno, pues ya está escrita, por fin. Ya sólo falta eso de corregir galeradas, discutir retoques con mi editora-directora y asaltar la copistería con el pendrive en la mano. Ha sido duro, ha sido lento, ha sido largo. Pero no protestes, calavera, nadie dijo que esto fuera fácil. Etcétera.

No creo que llegue a los cinco lectores, pues requiere mucho estómago. Ningún asesinato, ningún código secreto, nada de amor, nada de sexo. Ni una concesión al estilo, ni una metáfora. He naufragado en alguna de las parrafadas, lo reconozco: también a veces es difícil salir del lodo de una explicación técnica. Uno va agitando los adjetivos y los sustantivos, meneando el sujeto y el predicado y parece que eso no flota... Ante la duda he intentado seguir siempre la fórmula del buen escribir que citaba Azorín: A  trancas y a barrancas y echando el carro por el pedregal. O eso al menos dicen que decía los Nietos de Solana.

Se trata de una novela autobiográfica. Yo he visto crecer a esa base de datos SQL, he trasteado durante meses con esas ventanitas estilo Tío Gates 98 / NT. Aproveché mi época de becario precario para idear esta novela y convertirla en Proyecto de Fin de Carrera. El título mejor no lo pongo: tiene doce palabras y no es cuestión de adormecer a los lectores.

Ahora sólo falta rematarla y que cumpla su cometido. Sin novela (sin Proyecto) no hay título de Ingeniero. Espero olvidarme pronto de la incongruencia de dedicar meses de esfuerzo a trescientas páginas que luego no leerá nadie. Casi nadie. Y vencer a mi indolencia  galopante y ponerme al tajo con la segunda, con la buena, con la de verdad. Que tampoco creo que tenga asesinatos ni códigos secretos, por cierto.

20 de Mayo de 1998: Una Crónica Personal

pedrodaniel 19/05/2008 @ 22:19

Recuerdo que estuve estudiando por la tarde, y que acabe pronto (cómo no) y que me puse a escuchar el Carrusel y que sentía los nervios y quería que empezara cuanto antes el partido. Y recuerdo también que justo antes del comienzo llegó una visita a casa, y que eran los abuelos, y que empecé a ver el partido en el salón pero no me estaba enterando de nada con tanta gente. Entonces me fui a la cocina, y Nazaret también, aunque yo creo que ella por esa época pasaba del fútbol, pero es que no era un partido más, era el partido, la Copa de Europa, la final de la Liga de Campeones, esa Copa que hacía tanto que no ganaba el Real Madrid, ese campeonato que le había convertido en un club legendario en los tiempos de Alfredo Di Estéfano, de Paco Gento y de Paco Franco.

Así que ahí estamos, en la cocina, viendo como la Juventus sale a por todas, y los blancos que aguantan como pueden las embestidas de Zidane, Del Piero y compañía... y poco a poco el equipo español se va asentando y empieza a llegar a las inmediaciones de la portería que defiende Peruzzi. La primera parte termina con empate a cero, y es en la segunda cuando llega el gol, ese gol tan raro, tan por los pelos, el centro despejado, el zambombazo de Roberto Carlos que es taponado por un zaguero, el balón que le llega a Mijatovic con el portero ya vendido... el ángulo cerrado y los centímetros que faltan para que no la saque el defensor... pero ha entrado, es gol, goooool, se cae el Ámsterdam Arena y en mi barrio del extrarradio madrileño arrecian los petardos. Goooool. Salimos corriendo hacia la terraza: gritos, tracas, cohetes, gente saltando en las terrazas del portal de enfrente. Banderas y bufandas. Y a la tele otra vez porque el partido sigue y hay que sufrir hasta el final, tres pitidos que suenan como trompetas celestiales. El Madrid, otra vez, Campeón de Europa.

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Las agencias de noticias

pedrodaniel 19/04/2008 @ 12:22

Napoleón fue definitivamente derrotado por los ingleses en la batalla de Waterloo, al sur de Bruselas.

El mariscal Arthur Wellesley, duque de Wellington, se adjudicó la victoria, pero el vencedor fue el banquero Nathan Rothschild, que no disparó ni un tiro y estaba muy lejos de allí.

Rothschild operó al mando de una minúscula tropa de palomas mensajeras. Las palomas, veloces y bien amaestradas, le llevaron la noticia a Londres. Él supo antes que nadie que Napoleón había sido derrotado, pero hizo correr la voz de que la victoria francesa había sido fulminante, y despistó al mercado desprendiéndose de todo lo que fuera británico, bonos, acciones, dinero. Y en un santiamén todos lo imitaron, porque él siempre sabía lo que hacía, y a precio de basura vendieron los valores de la nación que creían vencida. Y entonces Rothschild compró. Compró todo, a cambio de nada.

Así Inglaterra triunfó en el campo de batalla y fue derrotada en la Bolsa de Valores.

El banquero Rothschild multiplicó por veinte su fortuna y se convirtió en el hombre más rico del mundo.

Algunos años después, a mediados del siglo XIX, nacieron las primeras agencias internacionales de prensa: Havas, que ahora se llama France Presse, Reuters, Associated Press…

Todas usaban palomas mensajeras.

Eduardo Galeano
fragmento de
Espejos: una historia casi universal

Europa

pedrodaniel 11/04/2008 @ 14:34

Perdonen la frivolidad, no es nuestro estilo picotear en las novedades discográficas, pero querría comentar algo de una canción que me sorprendió y que he escuchado bastante últimamente. Me sorprendió porque no es habitual que el primer single de un disco se aparte de los 4 minutos, el compás repetitivo y el discurso facilón, déjame entrar en tu garito con zapatillas, ay te quise tanto, perrea mulata y esas cosas. 

La canción de Mónica Naranjo dura 6 minutos, comienza con un fondo orquestal y acaba con techno y guitarra eléctrica, incluye frases en francés, italiano y alemán... y su letra es compleja, mucho más de lo que cabría esperar en un primer sencillo de una estrella del pop.

A partir de los paralelismos entre una diva de la ópera en decadencia, y la Europa de la segunda guerra mundial, la canción parece ser una alegoría del apogeo y posterior hundimiento del nazismo alemán, con alusiones a la solución final y juegos como el doble sentido de la palabra aria (pieza musical para solista / raza del pueblo ario).

La puesta en escena de la cantante catalana me recuerda las palabras de Bunbury, que al ser preguntado sobre las uñas pintadas de negro y la ropa de terciopelo responde con la idea de aportar algo más que música, algo de circo o de freak show o de histrionismo raphaelero.

La cantante catalana puede caer mejor o peor, sus aires de diva se atragantarán más o menos, y todavía no tengo muy claro si la canción es una genialidad o un truco barato tras el que se esconde su reciente contrato con la discográfica SonyBMG. En cualquier caso, creo que hay que reconocerle el trabajo y el acierto y el aporte al panorama atontorronao de los 40 siempreiguales.

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Esto no te lo enseñan en los libros, chaval

pedrodaniel 13/03/2008 @ 12:21

Había escuchado muchas veces que hay cosas que no se aprenden en los libros, que no todo está en los libros. La ley de la calle, en fin, o de la experiencia, esto no te lo enseñan en los libros, chaval, y una sonrisa de medio lado de alguno que se cree el más listo del portal.

Como siempre había escuchado esa versión, me sorprendió leer lo contrario. Creo que era Ana María Matute quien decía que había aprendido tanto en la vida de la literatura como de la experiencia. Y en el mismo reportaje Cela aseguraba que casi todo lo que sabía de la vida lo había sacado de los libros. En plena adolescencia, el descubrimiento me dejó ciertamente trastornado. Inquieto. Hasta entonces había concebido la lectura de novelas (y de todo lo que no eran libros de texto, carteles informativos y cosas así) como una forma de ocio, sin más.

Desde ese momento empecé a valorar la posibilidad de que la vida viniera en los libros. Buscando como siempre el divertimento, y de paso ahorrarme las molestias de la experiencia, seguí leyendo novelas. Y así hasta hoy. A veces me lo planteo, me pregunto a mi mismo cuánto sé y, de lo que sé, qué parte la he sacado de los libros. Y me doy cuenta de la cantidad de cosas que leí sin entender, de todo lo que no me cuadraba con 14, 16, 18 años, y que más tarde fui experimentando con aire desapasionado, porque después de haberlas conocido por la lectura, la realidad se convertía en una mera confirmación de lo leído. Pero cuando pienso esto no me lo termino de creer; quizá no, quizá en el momento de experimentar estaba tan concentrado que no me acordé de que ya lo sabía, y fue después, en la soledad del recuerdo, cuando lo comprendí.

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La conclusión es que leer sólo merece la pena si consigue impulsar el presente y el futuro, porque cuando uno lee está pagando un precio elevado, la imposibilidad de estar haciendo otra cosa, de vivir la vida de verdad. Es, al fin y al cabo, lo que decía Escohotado en ese video impagable: “Me gusta estudiar porque desde siempre quise enriquecer el hoy con un conocimiento del ayer.”

Cuánto hecho de menos Negro sobre blanco. Era simple y cutre hasta decir basta. Incluso la musiquilla del inicio daba grima. Pero habría venido bien para la ocasión, porque una voz envuelta en una melodía de flauta repetía todo está en los libros, todo está en los libros...

Dulce guerrilla urbana

pedrodaniel 06/03/2008 @ 13:23

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El debate que yo vi

pedrodaniel 26/02/2008 @ 17:29

El debate que yo vi:

"El debate fue el símbolo del ocaso del periodismo: políticos campando a sus anchas: intrascendentes y teatrales, pura trivialidad demagógica."
Arcadi Espada

"Zapatero y Rajoy no parecen realmente políticos sino burócratas que les tocó representar a su partido en las elecciones y que decidieron que cumpliendo horarios rigurosos y sin esmerarse por presentar alguna idea original (creo que realmente sienten que no se les paga por eso) cada uno cumple su papel (...) Si Rajoy y Zapatero son prueba de algo es que ya España está gestionada de arriba, por la Unión Europea, y de abajo, por las autonomías y ayuntamientos"
Martín Varsavsky  

"Por lo menos uno de los debates debería efectivamente hacerse con el formato del panel de entrevistadores [como en EEUU]. Es la manera de que ninguno pueda soslayar los asuntos que no le interesan"
Pedro J. Ramirez

"En temas tocados, suspenso a todos. Mucho pasado y poco futuro. Tú has hecho...pues tú hiciste más."
Jarttita

"Sólo sé que vivo en un mundo donde encuentro mejores discursos y más profundidad teórica en mi amada lista de correo, en mi comunidad real, que en la representación política del estado. Y me da que no soy el único al que le pasa."
David de Ugarte

Memorias de un estudiante calavera 2

pedrodaniel 24/02/2008 @ 18:39

Ya casi no te acuerdas del goteo, de las asignaturas que fueron cayendo lenta y dolorosamente. Quedan olvidados todos esos métodos matemáticos, la física, los alternadores, los laboratorios y esos bucles que programabas. Tus ojos han visto osciloscopios ardiendo más allá de Orion, fasores brillando en la puerta de Tanhauser, pero todo eso ya no está en tu memoria caché, ni en la RAM, y es posible que ni siquiera en las recónditas neuronas que ejercen de disco duro. Ya casi cantabas victoria, como los romanos cuando toda la Galia estaba ocupada por el invasor. ¿Toda? ¡No! Una asignatura poblada por irreductibles tiristores resiste todavía y siempre al aprobado. Era sólo una, y parecía que ya todo estaba hecho, pero no, no.

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Todos se habían aprendido la puñetera fecha del último examen, y  llamaron los abuelos, las tías, tus amigos opinaban que ya era hora, llegaban mensajes al móvil, bienintencionados, cariñosos. Pero todo venía a recordar, de paso, la realidad de jugarse el tipo a una carta y en una tarde. Ahí estabas tú, calavera, solo contra la página en blanco. Eran el pasado y el futuro convergiendo en un instante, en tres horas que se perderán en un océano de tiempo, sí, como lágrimas en la lluvia.

Suspendiste otra vez, tunante; apareció otro cuatro más, por no variar. Celebraremos el suspenso brindando, pues no sabríamos hacerlo de otra forma.