
- Llevo toda la vida observando la calle desde el salón de mi casa, tengo la manía nada más levantarme de saber cómo está el tiempo en mi barrio, cómo se ve de transitada la calle desde mi terraza, si alguna nube inundará mi mañana solitaria. Se podría decir que estás fotos son mis ojos en instantes del día determinados. Según lo que vea aquí me siento de una forma u otra, a veces me quedo apoyado en el cristal que da a la terraza, viendo pasar a los vecinos, mirando el circular de los coches, la felicidad de los niños jugando en los parques, los cahavales haciéndose hombres con sus motos, perdido entre mis recuerdos, escuchando el vacio ensordecedor de la nada, mirando eso, la nada pero intentanto compreder algo del todo. En estos momentos la vida se me pasa a través de estas cuatros paredes blancas, y yo que siempre soñé que a esta edad iba a estar viajando como un paria por el contiente Latinoamericano, conquistando un mundo de aventuras, mirando a los ojos mis sueños. Y sin embargo cada mañana sigo viendo lo mismo, permanentemente, ese edificio con terrazas de decoración algo anarquistas, delante de unos coches de clase media (esa clase a la que pertenezco tan orgullosamente).