Vecchia Europa
El otro día estuve en Pisa y me sentí europeo. Los bárbaros la visitan y se van, esos salvajes, llegan en viaje organizado, se hacen una foto absurda con una torre pendente, compran objetos chorras (botellas inclinadas, tazas inclinadas, llaveros) y se piran. Los turistas duran una o dos horas en Pisa. Y se van, por suerte para la ciudad. Los bárbaros se quedan en los alrededores de la Torre y no llegan hasta el río, que es ancho y viene dócil de Fiorenze, y se pierden el espectáculo de los puentes, la bella vista de un cauce que parte una ciudad humana y europea.
Hacia el siglo XII, mientras casi todo el continente estaba hundido en el yugo del feudalismo y las miserias del medioevo, en Pisa hacían catedrales suntuosas y torres de blanco mármol. Hoy es una ciudad pequeña, caminable, sensual pero sobria, colmada de estudiantes universitarios, viva y confortable. Hasta la proporcionada y elegante Piazza dei Miracoli es acogedora y tranquila cuando cae la noche y se alejan los salvajes.

El otro día me dejaron una bicicleta en Pisa y pude dar más de una vuelta por sus calles, muchas de ellas peatonales, y pude ver que a ambos lados del Arno los ciclistas son numerosos y respetados, y pude disfrutar y pensar que es la ciudad idónea, una ciudad de dimensiones humanas, calles cortas, bellas piazzas, una ciudad proporcionada como debieron serlo alguna vez las capitales hoy contaminadas de mierda y rascacielos. Y me sentí europeo, ciudadano de una Europa perdida; me quise apuntar al carro del logos, al sedimento de unos hombres de ingenio que hicieron ese mundo humanista, esa pasta de arte y tecnología, la vieja Europa. Ya no queda mucho de ella, pero podemos imaginarla y revivirla en estas ciudades coquetas aunque añejas, pequeñas y dignas, hermosas. Pienso que quizá, en una ciudad así, sería posible ser feliz.
+> La foto es de tracX
+> He estado con Javierez en Roma, Florencia y Pisa. Este viaje le debe todo a la generosidad de nuestro amigo David Cortés. Gracias por todo David, has sido un anfitrión de 10.
+> "Te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia"
[Lo dijo Juan Pablo II en Santiago de Compostela, el 9 de noviembre del 82. Qué bellas palabras. Lastima que no signifiquen lo mismo para el Papa y para mí. Yo pienso en los griegos, en los humanistas y en Galileo Galilei, quien por cierto era de Pisa. Juan Pablo II es el sucesor de quienes lo condenaron por decir que la tierra giraba alrededor del sol.]
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Tu post me ha recordado Daniel a cuando fui yo a Italia hace ya 7 anos, que viejos somos como el tiempo pasa.
Estuvimos mi amigo Mariano, Juan y yo en Pisa un dia entero, estaban de resaca y durmieron en el cesped al lado del Duomo mientras yo tomaba fotos a esos turistas que ponian el dedo o la mano a la torre de Pisa haciendo que la sujetaban para que no se cayera.
Sabia que lo de la bicicleta en Italia iba a ser una de las cosas que mas te iban a gustar, yo me acuerdo en Florencia, que utilizaba la bicicleta de mi amigo y tenia que gritar y dar al timbre para que los turistas se apartasen de mitad de la calle, esas calles cerradas a los coches que parecen museos, como deberia de ser en algunos lugares de espana.
Para mi, cuando fui a Venecia, senti algo que ya nunca volvi a sentir, todo era precioso como Italia.
Daniel, si el objetivo de tu artículo era intentar enseñarnos, aunque sólo fuera un poquito, lo que sentiste durante tu estancia en Italia, enhorabuena, lo has conseguido, al menos conmigo y eso que ya me contaste algunas de tus peripecias en persona.
No puedo evitar ilusionarme más todavía con mi inminente viaje a Italia, quiero vivir y sentir momentos que sé, serán irrepetibles por muchas razones.
Gracias a los dos, por disipar mis últimas DUDAS.
Bienvenida, señorita. Cuando vuelvas si quieres escribes y te publicamos ;-D