Teoría de Esther (3)
- En el mundo hay dos superpotencias, Esther, los americanos... y tú.
Cuántas tonterías te dije, Esther, y cómo te reías. Te partías de la risa, Esther, me acuerdo mucho de aquella época y comparo y me doy cuenta de que me gustabas más cuando tenías quince años, cuando eras una sonrisa andante y un jaleo mental. Volvíamos a casa chocándonos, maldiciendo el último litro de kali, y nos quedábamos hablando en un banco del barrio hasta que te veías en condiciones de subir a casa. ¿Sabes? Yo todavía te imagino así, pisándote los bajos de los pantalones, jugando fatal al futbolín, compartiendo tu ombligo con el aire del verano. Ahora ya no tienes quince años, Esther, y no llevas la misma sonrisa, aunque ahora que lo pienso es posible que sí lleves el mismo jaleo mental. Pero ya no sé cómo eres, ya no se quién eres, Esther, ya no nos une el kali ni el barrio ni el verano, y es como si una turba de rostros y voces se hubiera interpuesto entre nosotros, cortando el último hilo de complicidad y dejándonos aislados como dos extraños más que comparten tren y aire y mañanas y miradas pero que no se saludan y no comparten litros ni jaleos. Ahora que ya no sé quien eres, Esther, cierro los ojos y te imagino con quince años, tan concentrada en el futbolín, tan encantadoramente desastrosa, tan a medio hacer y tan perfecta en mi recuerdo. Me parece que algo has ganado y que algo has perdido en el camino, Esther, pero creo que me gustabas más cuando tenías quince años, y me gustaría que por un momento todo fuera como entonces, que tirases el bolso y los tacones y el abrigo, que se fuese este frío de Madrid y volvieras a compartir el ombligo con el aire cálido, y que volvieras a chocarte conmigo, Esther, y volver a ver como te levantas de golpe del banco y caminas decidida y desapareces en el portal mientras me quedo pensando tonterías nuevas para decirte mañana, Esther.
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Una nube de rostros y voces / Quién sabe lo que esconden / Y qué pensarán mañana al despertar
Reincidentes
Ahora somos como dos extraños que se van sin más / como dos extraños más que van quedándose detrás
Alejandro Sanz
Es la hostia, como no, es la juventud, esa flor que tanto añoramos.
Dani tu novela será algo grande, lo sé, lo sueño e iré a felicitarte con un gran abrazo, entre la envidia de que yo no he sido capaz de eso y la alegría de que te tengo como amigo.
Preciso, Dani. Yo también apuesto por tu novela
Gracias
Bravo.
Ether es nombre de chica.¿Oxigenada?
Gracias Javiérez, pregúntale a David...
Esta claro que en este caso... LA DISTANCIA NO ES EL OLVIDO.