Dacia (3): Elena-sin-hache
Querido Carlos:
A veces, en mitad de un viaje, se nos aparece un ángel de la guarda. Recuerdo que en Bristol tenía forma de recepcionista del Youth Hostel, y que cuando pusimos cara de pena se puso a llamar a muchos sitios, y que al cabo de un rato nos había encontrado un B&B barato y céntrico. También me acuerdo de Abdeljalil, que nos dejó dormir en su casa de Boskoura aunque casi no tenía sitio para meter cinco bicis. Es así: a veces aparece un ángel de la guarda. El viaje de Rumania estaba siendo un tanto monótono, interesante pero sin alardes. Y entonces apareció ella.
Se llama Elena y vive en Cluj Napoca (la segunda ciudad de Rumania) . Creo que es amiga de una amiga de un amigo, o algo así; de lo que estoy seguro es de que la conocimos un lunes al atardecer y que en la despedida del miércoles hubo muchos abrazos emotivos. Elena nos llevó a un hotel cojonudo y barato, nos enseñó Cluj con precisión de guía turística, nos acercó a la comida tradicional rumana, nos preparó una excursión impresionante a una mina de sal y a un parque natural... y propició dos noches de inolvidable farra y hermanamiento rumano-español.
Vamos Robert sal a bailar, que tú lo haces fenomenal, tu cuerpo se mueve como una palmera, suave, suave, su-su-su-ave, suave, suave, su-su-su-ave.....
Creo, Carlos, que el viaje a Rumania no habría sido tan especial si no hubiéramos tenido contacto con gente de allí, si no hubiéramos conversado con ellos, y bailado, y bebido, y si no hubieran entrado en nuestro círculo juguetón y atontolinao...
La despedida duró un buen rato. Parecía que tanto a ellas (Elena y Diana, de la cual hablaré otro día) como a nosotros nos costaba asumir que nos separábamos, que se terminaban los días en Cluj... así que nos pusimos a cantar en corro algunos clásicos como Cielito lindo, el himno de Alcalá... y entonces apareció la policía a preguntar qué pasaba. Y no pasaba nada, claro, porque llevábamos ángel de la guarda.
Hay buena gente en todos sitios, Carlos, qué te voy a decir. Cuídate... seguirán las cartas y las postales.
Un abrazo,
Daniel
Tags: rumania dacia elena cluj napoca diana robert
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La verdad que me esperaba más de esas cosas que me contastes ayer mientras nos bebiamos una pinta y deciamos las cosas tal cual las sentiamos. Pero bueno tampoco quiero dar más pistas al público... porque me emociono con facilidad.
Una abzo a todos los piticlis y angeles de la guarda.