Memorias de un estudiante calavera 4
Me llevé alguna enseñanza interesante y aprendí algún recurso sagrado. A afrontar los problemas sin drama, por ejemplo, o a atacar cualquier lío gordo por partes y despacito. A pelear sin escándalo, diríase que arañando fuerzas al enemigo.
Me llevé alguna certidumbre, también. Conocí a profesores indignos, almas muertas que tienen pánico a subirse a la tarima y no miran a los ojos a los alumnos, que llegan deseando el final de la clase como quien busca un armisticio. Y también conocí algún talento rotundo, estudiantes lúcidos y metódicos, chavalas que parecen llevar el éxito cosido por dentro de la ropa.

Añoré al autodidacta que un día fui, al niño que lee EL PAÍS tirado en el suelo del domingo. Añoré a los maestros de aquel instituto con graffitis, como ahora añoro una foto de ese que dice Mundo Mágico. Eché de menos otros compañeros de paso cambiado, esa gente impredecible que hubo que buscar en otras redes.
Saqué alguna conclusión sobre la ineficacia del sistema, que nos lanza hacia una decadencia europea y rancia con el dulce veneno de los mil euros al mes. Me hice duro y sentimental, libre y dependiente, lento y espabilado, vago y resignado a la tarea. Aunque quizá todo eso ya lo era antes de arribar a la Politécnica.
Si volviera a empezar me apuntaría a la tuna desde el principio.
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Carlos, si no tienes uno foto del graffiti del Ellacuría te la podías currar...
La tengo, pero tengo que buscarla y despempolvarla de entre cientos de fotos perdidas, me acuerdo que la hice con ojo de pez y quizá fueseel graffiti de los primeros que se dejaron hacer en el insituto. Pero te he mandado un regalillo parecido, jeje.
Un abrazo.
La Reina de las Nieves, Carmen Martín Gaite
"Pero ¡qué bien te enteras!", comentaba con asombro, "estudias mucho más deprisa que yo, te entra todo." Y yo le contestaba que porque no tenía vallas tampoco en la cabeza y nunca me pensaba examinar.
La Reina de las Nieves, Carmen Martín Gaite